Cerca del 90% de los adultos mayores no aprovecha las bondades de la actividad física. Especialistas en geriatría y en cardiología de MEDS detallan los riesgos y beneficios que existen al entrenar con regularidad.
Somos un país sedentario. Y de eso no cabe duda, pues sólo basta con dar una vuelta por plazas, parques y canchas de nuestro país para darse cuenta de que muchas veces, por no decir siempre, la soledad es el mejor acompañante de esos lugares, creados con la finalidad de ser centros recreativos y deportivos para la comunidad.

Y si a nivel nacional la tónica indica que muy pocos individuos son asiduos a la actividad física y al deporte, la verdad es que en los adultos mayores las cifras se incrementan e incluso sobrepasan el noventa por ciento.
Lo común dicta que cuando alguien sobrepasa los sesenta años de edad, se siente agotado. Es que se encuentra en la última etapa laboral y lo único que considera razonable es descansar gozando los que, según ellos, son los últimos años de su vida.
¡Craso error! Porque lo que no saben esas personas es que a través del ejercicio físico pueden sentirse más útiles y vitales para disfrutar de una mejor salud. Y esa actitud conlleva una extensión en los años de existencia y, de forma obvia, una mejor calidad de vida, un consejo que los doctores no se cansan de recordar, pero que sólo un puñado de ancianos ha sabido tomar en cuenta.
"La verdad es que los médicos tienen toda la razón. Cuando practico deporte me siento con mucho más ánimo. Yo soy atleta desde hace muchos años y estoy lleno de medallas, pero para sentirse bien no es necesario estar compitiendo, pues basta con salir a caminar un rato todos los días para notar la diferencia. Por eso les aconsejo a otros adultos mayores que hagan ejercicio, porque es lo mejor. No entiendo cómo hay algunos que prefieren pasar todo el día sentados, eso es muy aburrido", comenta Fernando Carvajal, quien con 76 años es conocido en Chile como uno de los runners longevos más destacados.
Es innegable que con el pasar de los años el cuerpo va evidenciando todos los excesos que el individuo realizó, pero la actividad física siempre da la opción de reparar en algo los malos hábitos del pasado.


"A medida que pasa el tiempo, uno se va dando cuenta de que la mejor forma de vivir es a través del deporte y cuidándose en la alimentación para no subir de peso. Yo recomiendo hacer ejercicios al menos tres veces por semana para estar en buen estado físico. En lo personal, corro dos veces por semana, porque también tengo que trabajar para poder subsistir. Me gustaría tener más tiempo para practicar, pero no se puede", advierte Leonardo Cárcamo, atleta de 66 años de la comuna de Estación Central.
Ya ejemplificado que la actividad física es positiva en los adultos mayores para sentirse con más ánimo, bien vale conocer otros aspectos positivos que entrega el ejercicio físico a la salud, a los que es posible optar con el solo hecho de caminar al menos durante media hora un par de días a la semana.

"No existe ninguna duda sobre que la actividad física es totalmente beneficiosa para las personas, y mucho más para los adultos mayores. Es un fármaco ideal, porque fortalece los huesos y músculos. También es antidiabético y antidepresivo, entre muchos otros beneficios que otorga", aclara el doctor Juan Carlos Molina, geriatra experto en ejercicio y deporte del adulto mayor en la Clínica MEDS y en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile.
El también presidente de la Sociedad Chilena de Geriatría y Gerontología agrega que "en ningún caso la edad es un impedimento. Incluso, alguien de noventa años o más podría realizar actividades sin problemas", precisa.
El experto asegura que "debemos tratar de remecer al país, porque más del 90% de los adultos mayores son sedentarios en Chile. Invito a que las personas hagan ejercicios físicos, pero que no se queden en una sola disciplina, pues sólo obtendrían un tipo de beneficio. Por ejemplo, el trote actúa como antidepresivo, mientras que los trabajos aeróbicos moderados son buenos para mejorar y mantener la memoria".

Y si existe un órgano del ser humano que se ve beneficiado de forma notoria gracias a la actividad física, es el corazón, que puede fallar en cualquier momento en una persona sedentaria, pero que gracias a la actividad física puede mantener su funcionamiento sin problemas durante muchos años.
"Entre los beneficios cardiovasculares del ejercicio están que disminuyen el colesterol, ayuda a controlar la presión y la glicemia y actúa como protector neurológico. Hace que la persona se sienta mejor en todo sentido. Además se logra un tránsito intestinal más expedito, por lo que existen menos posibilidades de que se presente un cáncer", explica Agustín Gatica, cardiólogo de MEDS.
Pero la actividad física no sólo ayuda a sentirse mejor y a que el cuerpo humano actúe adecuadamente. También hace que el paso del tiempo no sea tan marcado para la vista de los demás, ya que gracias a ella se puede optar a retrasar en algo el envejecimiento.


"Una persona activa de setenta años puede ser comparada con unas dos décadas menor y sedentaria. Esto es algo así como una píldora de la eterna juventud. La gente que se ve viejita es porque tiene sus músculos atrofiados y todo lo hace lento, pero al efectuar ejercicio se recupera la masa muscular, la movilidad y las ganas", confirma Molina.
Mientras que el cardiólogo Gatica recalca que "es factible hacer ejercicios durante toda la vida, pues el ser humano es un cazador recolector que está diseñado para estar siempre activo".
Pero como todo lo que realiza el ser humano en su vida, el ejercicio físico también tiene sus riesgos. Y por lo mismo, siempre es necesario realizarse un chequeo médico antes de comenzar a desarrollar rutinas, pues se debe descartar que haya patologías que puedan acarrear problemas de salud.
"Los riesgos dependerán de las patologías y de la condición clínica de la persona. Por ejemplo, si alguien fuma o tiene diabetes, es seguro que antes debe realizarse un chequeo. Si no se efectúa un examen previo y no está sano, el ejercicio no hará más que poner de manifiesto sus enfermedades. Y ahí aparece el riesgo de un infarto, que puede llegar a ser fatal o no", asegura el doctor Gatica.


Sin embargo, el tema no es ponerse buzo y zapatillas y salir a correr a la calle. Quizás para un joven de veinte años sí, pero un adulto mayor que no está acostumbrado a desarrollar entrenamientos corporales tendrá un gran problema si es que quiere comenzar a correr. Por lo mismo, los expertos recomiendan que los ancianos vayan poco a poco hasta lograr el ritmo adecuado, ya que de lo contrario el deporte podría ser contraproducente.
"Los riesgos sólo dependen de los daños que tenga la persona, pero nunca de los años. Lo primero es hacer una evaluación geriátrica para ver qué tipo de acondicionamiento muscular es mejor. Luego de eso, se debe ir aconsejando al adulto mayor para que vaya convirtiendo en un hábito el hecho de entrenarse físicamente. Siempre es necesario evaluar primero para tener una total seguridad", manifiesta Molina.
"Yo practicaba deporte desde muy joven. Me he destacado en todas las disciplinas del atletismo, pero ahora cumplí 79 años y me detectaron una arritmia. Me aconsejaron no seguir compitiendo, pero eso no quiere decir que no pueda hacer ejercicios, pues todos los días salgo a caminar y me siento muy bien", puntualiza Jorge Alzamora, quien es visto con frecuencia en el Estadio Recoleta (rebautizado Leonel Sánchez Lineros), lugar al que asiste gran cantidad de adultos mayores a realizar actividad física.
Otro problema recurrente es lo sucedido con Fernando Carvajal, el cual por no tomar en cuenta las condiciones climatológicas sufrió una neumonía.
"Es que salí a correr por sectores de Argentina y también en Puerto Varas y hacía mucho frío, pero ya estoy mejor. De hecho, me siento más enfermo por no estar corriendo", relata.
Pero atención, que los riesgos siempre serán mayores para las personas que no realizan ningún tipo de actividad física. Y a no hacer oídos sordos, pues muchos esperan tener un traspié para recién tomar conciencia.
"Me han llegado muchos pacientes que una vez que pagan las consecuencias, se deciden a hacer ejercicio. Si es tan fácil, basta con una caminata de treinta minutos, tres veces por semana, para tener un buen efecto cardiovascular", finaliza el doctor Gatica.

A no confundirse, pues muchos sienten que hacer deporte es lo mismo que la actividad física. Pero la verdad es que ello no es así. Es que realizar un determinado entrenamiento corporal no necesariamente tiene que ser tomado en cuenta como un deporte, pues con el solo hecho de caminar, trotar o saltar ya se está ejercitando el cuerpo.
El deporte es algo mucho más complejo, pues conlleva el conocimiento y el cumplimiento de una serie de reglas en una disciplina determinada.
De esta manera, el geriatra Juan Carlos Molina recomienda que lo mejor para un adulto mayor es efectuar cualquier tipo de actividad física, pero no algún deporte.
"El deporte no es algo recomendable para un adulto mayor, pues tiene demasiadas reglas y eso podría afectarlo. La idea es que hagan sólo una actividad recreativa. El deporte tiene mayores riesgos. Por ejemplo, el tenis y el fútbol no son adecuado para alguien con daño cardiológico. Una excepción es el golf, un deporte no desgastante. La edad va a depender mucho a la hora de pensar en hacer deporte. Lo repito, lo mejor es la actividad física recreacional", insiste Molina
fuente: Diario La Nación