La huella del dolor.
Tratar a tiempo las distintas dolencias y patologías que aquejan a los pies de los corredores habituales es clave para evitar detenciones prolongadas de la actividad física.
Si un puente sufre la fractura de uno de sus pilares queda inmediatamente fuera de operaciones hasta ser reparado. Guardando las proporciones, cuando un corredor habitual registra un dolor intenso en un pie -que es su base, sostén y principal herramienta de trabajo-, lo recomendable es que deje de entrenar y competir hasta que supere las molestias, idealmente bajo la supervisión de un médico.

"Continuar o no con el ejercicio depende de cada persona, de su tolerancia al dolor, aunque no debe aguantar y seguir con la actividad física como si nada. Con dolor, el corredor tiene que parar para que la lesión no se agrave, ya que si se presenta es porque algo anda mal", sostiene el doctor Julio Botello, médico traumatólogo de Clínica MEDS.
El facultativo revela que son diversos los problemas que aquejan a los pies de los runners, partiendo por los podológicos, entre los que figuran callosidades, juanetes, uñas negras y ampollas.
Principales problemas Entrando en detalle, el profesional afirma que las callosidades se generan por el endurecimiento y engrosamiento de la piel, causando o no dolor. Se pueden producir por el roce y la presión constante de un calzado sobre el pie o la sobrecarga de una zona específica del pie al pisar. Son visibles, por ejemplo, en la planta, en el sector del antepie del metatarso, en el pulpejo de los dedos y en el dedo gordo.

A su vez, los juanetes son tejidos blandos que aparecen en las regiones de mayor roce del cuerpo, en especial en la parte interna del dedo gordo. Suelen producirse por el empleo de calzado deportivo demasiado apretado, lo que gatilla un proceso inflamatorio y de enrojecimiento de la zona afectada.
El síndrome de uñas negras, en tanto, corresponde a su ennegrecimiento y posterior caída debido al roce excesivo de los dedos con el calzado por un tiempo prolongado. Esto, por el uso de zapatillas estrechas o por efecto de una mala pisada.
En términos similares, el doctor Julio Botello afirma que las ampollas emergen en los sitios de mayor roce, "por ejemplo cuando el corredor usa zapatillas inadecuadas para su pie, por un calcetín con arrugas o una piedra que se introduce al calzado".
Junto con el calzado inapropiado, el facultativo precisa que otro factor común que explica la aparición de este tipo de molestias es el incremento excesivo del entrenamiento en un período acotado.
El Rol de la Pisada
"Pisar adecuadamente no significa que un deportista deba aprender a hacerlo de una manera o de otra. La mecánica de la marcha está en relación a las condiciones anatómicas de cada persona, con las cuales nació y posteriormente fue desarrollando".

De esa manera, el traumatólogo relativiza el hecho que la forma de apoyar el pie al correr implique, por sí sola, una lesión en ciernes. Al respecto, recuerda que hay pisadas neutras, hiperpronadas (cuando el pie tiende mucho al interior cuando se mueve en el ciclo de paso) y supinadoras o poco pronadoras (no ocurre el efecto anterior)
Hay ocasiones en que corredores de fondo tienen problemas con sus pies y, sin consultar a un especialista, modifican la pisada para dejar de sentir dolor. Sin embargo, al hacerlo, gatillan otros problemas al ocupar sectores del pie que no tienen la costumbre de usar", afirma.
Añade que para saber qué tipo de pisada tiene, un corredor puede someterse a exámenes biomecánicos o a análisis de marcha. "estos último son menos complejos y onerosos, y se hacen en MEDS. Sólo así el runners tendrá la seguridad que se le recomendó, por ejemplo, la plantilla adecuada para su pie en caso de que la necesite", plantea el doctor Botello.
Si el corredor utiliza un calzado que le queda cómodo no tiene necesidad de utilizar sistemas de protección para los pies, a menos que presente alguna protrusión secundaria, como un callo o alguna desviación ósea. En ese caso deberá ser el médico quien determine el tipo de resguardo adicional a emplear.
Zapatillas Neutras
El especialista de Clínica MEDS indica que el deportista debe partir usando zapatillas neutras, a las que puede adicionar plantillas en caso que tengas problemas al pisar. "El calzado debe ser liviano, cómodo y fabricado de un material que permita la respiración del pie para que se mantenga fresco. Los dedos no deben rozar la punta de la zapatilla, por lo cual ésta se debe probar de pie, sentado, caminando, trotando y/o corriendo, realizando giros y frenando bruscamente, o sea, reproduciendo todos los movimientos que se realizan en la actividad física y que pudiesen provocar alguna molestia". Sostiene, así mismo, que "un buen calzado no tiene que ver con marca, modelo, número o precio". Y ni siquiera marcaría la diferencia la amortiguación que incorpore, ya que "no está comprobado científicamente que la amortiguación ejerza un efecto protector. Incluso, hay trabajos que hablan en contra de ella. Sí está demostrado que zapatillas con el talón muy elevado son más inestables según estudios mecánicos hechos con personas o corredores, produciendo secundariamente un mayor impacto en el píe", declara.
Sobre cuándo deben cambiarse, a cota que "va a depender del modelo y fabricante, pero un buen par de zapatillas debiera reemplazarse cada 800 kilómetros en promedio. Esto tiene que ser así porque los materiales vencen tanto por su uso como por las condiciones climáticos".

Lesiones
Por un lado están los callos, ampollas, uñas negras y otros problemas menores. Por otro, lesiones que requieren un cuidado mayor, como tendinitis, fracturas por estrés y fascitis plantar, asociadas principalmente a sobrecargas. "Estas patologías también se pueden tratar con la ayuda de una plantilla para compensar algunos defectos de la marcha. El tipo de tratamiento y los tiempos de recuperación dependerán de la lesión y su magnitud", asegura el Dr. Botello, quien agrega que normalmente ningún trastorno en el pie requiere procedimientos quirúrgicos. "La excepción se puede dar cuando, después de un tiempo prudente y dependiendo de la patología, la persona no responde a los tratamientos".
Como sea, lo mejor es que cuides tus pies para evitar detenciones forzadas en el entrenamiento.
Fuente: Dr. Julio Botello, traumatólogo Clínica MEDS
Medio: Revista Run For Life