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Fascitis plantar, una amenaza para los corredores.

Es una de las lesiones más frecuentes del corredor y se produce por la inflamación de la membrana que recubre la musculatura de la planta del pie y la zona insercional en el talón.

Por Bernardo Chernilo, médico traumatólogo Centro MEDS
 
Hay ciertas disciplinas deportivas donde el impacto constante de la planta del pie contra la superficie o el terreno, cualquiera sea ésta, y sin las precauciones adecuadas, pueden provocar un dolor tan molesto, que la simple caminata termina siendo un verdadero calvario. Y es que el dolor agudo producido al caminar o correr se debe a que la fascia está excesivamente estirada y la propia naturaleza del cuerpo quiere devolverla a su sitio. Este acto reflejo del organismo es el que hace que se active la sensación de dolor.



La fascitis plantar se ha transformado en un trastorno frecuente y suele ocurrir cuando sometemos al talón a un estrés repetido, en los caso de uso frecuente de un calzado inadecuado, trote o carrera sobre terrenos o superficies duras, inexistencia de una preparación física correcta, sumado a una mala elongación y al sobrepeso de la persona, entre otras causas. Según algunos estudios internacionales, el 80% de los casos se resuelve en menos de un año a través de una adecuada terapia kinésica y medicamentos de apoyo.

En casos de dolor crónico del talón, hay que ver si existe el llamado ‘espolón calcáneo', que provoca la inflamación alrededor de las fibras de la fascia, con una calcificación que se forma en ésta y que es descrita por el paciente como la sensación de tener una aguja enterrada en el pie.

Si aparece el dolor, se debe llegar a un buen diagnóstico a través de una ecografía. Si la lesión es muy rebelde, se puede llegar a pedir una resonancia magnética para descartar una posible fractura por estrés.

Cuando el dolor no desaparece

El tratamiento más habitual para el dolor son los antiinflamatorios orales. En algunos casos se requiere rehabilitación con electroterapia para aplicar calor a un nivel más profundo. Si a pesar de esto el dolor es agudo, se puede recurrir a las ondas de choque y si es necesario a la infiltración local con corticoides. En casos extremos se puede llegar a realizar una fascistomía, es decir, cortar la fascia plantar para relajarla.

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