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Luxofractura de Tobillo

Esta lesión involucra al tobillo, principalmente la tibia, el peroné y por lo general se originan por rotación del pie en relación al eje de la pierna.

Especialidades: Traumatología y Ortopedia
Sub especialidades: Tobillo y Pie

Centro Médico MEDS
Causas I Síntomas I Tratamiento I Prevención

Definición

Es una lesión que se produce en la articulación del tobillo propiamente tal, que involucra la tibia, el peroné y generalmente se originan por rotación del pie en relación al eje de la pierna. Como consecuencia de ésta se provoca habitualmente una fractura del peroné. Si la energía continúa aumentando esta fractura va produciendo desplazamiento y genera una separación más allá de la normal, produciéndose lo que se llama luxofractura.


¿Por qué se produce?

Habitualmente se produce por torsiones del tobillo y del pie. Inicialmente puede ser un esguince, pero esta lesión requiere una mayor energía que el esguince para que se origine.

Deporte en que más se produce

En todos los deportes que signifique manejo de la desaceleración lateral, es decir, fútbol, básquetbol, rugby, entre otros, son deportes que se exponen más a esta patología.

Síntomas

Generalmente el más importante es el dolor agudo que se presenta en forma brusca inmediatamente después de producida la lesión. Posteriormente se genera un aumento de volumen en el segmento (en este caso el tobillo) especialmente la parte externa a consecuencia de un hematoma que es de rápida aparición y pasa a ser doloroso.

Además, a consecuencia de esta fractura se produce una impotencia funcional, es decir, el individuo no logra caminar de manera normal. En ocasiones se puede producir una fractura con muy poco desplazamiento, donde los síntomas son menores y el paciente logra apoyar o mover la extremidad, pero la impotencia funcional se presenta igual.

Diagnóstico

Se puede tener una aproximación clínica con los hallazgos ya descritos y el diagnóstico se confirma fácilmente con una radiografía. La utilización de otros elementos de diagnóstico como la ecografía o la resonancia magnética no son necesarios. En ocasiones el uso de scaner puede ser de utilidad si existe un compromiso mayor en cuanto a la energía, porque pueden haber otros huesos comprometidos.

Tratamiento

Consiste en restaurar la anatomía normal del hueso. Como es una fractura articular se necesita volver la posición del hueso desplazado a la posición normal, lo que se llama reducción. Una vez reducida la fractura se debe estabilizar con algún elemento de osteosíntesis como placa o tornillos. Con esto se logra que el paciente, al tener una forma perfecta de su articulación, recupere su funcionalidad.

Por otra parte esta es una lesión que no siempre requiere cirugía. Va a depender del desplazamiento que provoque la fractura. Si es mayor a dos milímetros va a ser necesaria una cirugía para restaurar a su posición normal. Si tiene menos de dos milímetros se realiza un tratamiento no quirúrgico, que consiste en inmovilizarlo en forma transitoria con una bota, no apoyar la extremidad durante tres semanas, posteriormente realizar un apoyo progresivo de la extremidad, de tal forma que a la sexta semana se tenga una movilidad casi completa con un apoyo completo.

Recuperación

Se deben diferenciar varios tipos de recuperaciones. La primera es la funcional, es decir, recuperar la movilidad del tobillo. Eso se logra habitualmente entre la sexta y la octava semana. Posteriormente, en la medida que se esté produciendo una cicatrización del hueso (llamada consolidación ósea), se puede empezar a realizar una recuperación en carga o recuperación funcional completa. Esto es más tardío y muchas veces los pacientes hasta el tercer mes no logran la funcionalidad completa.

El retorno deportivo es mucho más lento porque necesita otros procesos, como un periodo que requiere la estimulación de lo que llamamos propiocepción y además de eso el mismo individuo va recuperando su función muscular, su confianza, de tal forma que esto se obtiene más o menos alrededor del sexto mes.

Prevención

Como toda lesión osteomuscular la mejor forma de prevenirla es teniendo una buena actitud deportiva. Se ha visto que si se hace un trabajo de pretemporada, como lo hacen los futbolistas, de tal forma de ir estimulando aquellas estructuras propioceptivas del tobillo se puede prevenir para que la secuencia de lesiones sea menor, especialmente con los esguinces.

Por otra parte la fractura requiere una energía mayor, por lo que es muy difícil prevenirla como tal, ya que está en un contexto de una lesión de mayor energía. Sin embargo una buena forma de prevenir es que el individuo tenga un buen trabajo muscular previo.

Esta información es de carácter general e informativa y en ningún caso se puede entender como un consejo sobre tratamiento específico alguno, ninguno de estas indicaciones puede usarse sin previa indicación médica. Consulte siempre a su médico.
Este documento fue revisado en: 09-04-2012
Categorías: Tobillo y Pie
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