Riesgo Cardiovascular

Desde el punto de vista cardiológico, el ejercicio ayuda a reducir los factores de riesgo coronario que podrían llevar a un infarto.

El ejercicio ayuda a reducir los factores de riesgo coronario que podrían llevar a sufrir un infarto, toda vez que disminuye la presión arterial y el colesterol, mejora la tolerancia a los carbohidratos, equilibra la coagulación de la sangre y reduce el sobrepeso, al estimular un mayor gasto calórico. Para conseguir estos beneficios no es necesario convertirse en un deportista profesional

Más de la mitad de la población adulta en Chile tiene un riesgo cardiovascular alto, con elevadas tasas de hipertensión, sobrepeso, obesidad, tabaquismo y dislipidemia. A eso hay que agregar que el 41% presenta dos o más factores de riesgo simultáneos y un 14% se encuentra en muy alto riesgo cardiovascular por la presencia de diabetes o enfermedad ateroesclerótica ya declarada.

Estas cifras tan categóricas han convertido a las enfermedades cardiovasculares en la primera causa de muerte en nuestro país. “El incremento de la edad, la predisposición genética, más la presencia de ciertos “factores de riesgo” como: el cigarrillo, la falta de actividad física, el sobrepeso, grasas sanguíneas elevadas (colesterol, triglicéridos), presión arterial alta y diabetes, entre otros; son determinantes en el desarrollo de esta enfermedad”, sostiene el cardiólogo de MEDS, Dr. Agustín Gatica.

Sin embargo, está comprobado que la actividad física es uno de los mejores aliados del corazón, incluso algunos especialistas lo han denominado el fármaco peor utilizado por la población.

Precaución

“El cansancio es una percepción de que se hizo actividad física, mientras que el agotamiento demuestra que el sistema se estimuló al extremo. Para conseguir resultados a nivel de salud no es necesario agotarse. Llevar el ejercicio al extremo, cuando no se está acostumbrado, aumenta la probabilidad de accidentes cardiovasculares”, agrega el facultativo.

Si la persona comienza a practicar deporte en forma repentina y/o con demasiada intensidad, entonces puede sentir fatiga, dolor de pecho o cansancio excesivo, poniendo en riesgo su corazón. En ese caso se debe consultar al especialista y reevaluar la intensidad del entrenamiento.

”Recomendable es el uso de monitores de frecuencia cardiaca para poder llevar un control durante el ejercicio y saber a que intensidad exacta realizarlo. Por ejemplo, una persona entre los 41 y 45 años, que recién comenzará una rutina de ejercicios y tiene factores de riesgo, debería empezar a trabajar entre un 55 a 65% que corresponde entre  96 a 114 pulsaciones por minuto (ppm) y si esta misma persona necesita bajar de peso y no es sedentario debería trabajar entre un 65-75%, es decir entre 114 y 131 pulsaciones por minuto”, precisa el cardiólogo.

Control Previo

Esté atento a los factores de riesgo cardiovascular, sean éstos no modificables o modificables. Los primeros, sostiene el cardiólogo de MEDS “son aquellos que son parte constitutiva de la persona, como sexo, edad y herencia. Los segundos son los que pueden ser controlados con cambios en los hábitos. En ambos casos sométase a un chequeo médico antes de iniciar una rutina de actividad físca:

  • Si tiene más de 40 años y/o factores de riesgo cardiovascular: Necesita una evaluación médica.
  • Si tiene menos de 40 años, pero no tiene factores de riesgo y posee cultura de actividad física, el chequeo no es estrictamente necesario, aunque siempre es beneficioso.
  • En los adultos mayores es recomendable siempre evaluar la existencia o no de factores de riesgo u otras condiciones de salud.

Alimentación

Los hábitos sanos para el corazón incluyen limitar el consumo diario de sal a un máximo de una cucharadita (6 gramos), que equivale a 2.400 miligramos de sodio. En este sentido, las personas que sufren de hipertensión posiblemente deban limitar aún más su consumo de sal o bien reemplazarla por fórmulas reducidas en sodio.

La dieta debe consistir principalmente en fruta, verdura, cereales, carnes magras y pescado. Se aconseja reducir el consumo de grasa (especialmente grsa saturada) y colesterol (carnes rojas grasas, leche entera, quesos elaborados con leche entera, huevos, platos a base de crema y postres que contengan mucha grasa).

Es posible reducir el nivel de colesterol en sangre entre un cinco y un diez por ciento teniendo una dieta sana para el corazón, es decir, consumiendo más fibra alimentaria y menos grasa y colesterol.

Cómo elegir una rutina deportiva

Las caminatas son el primer paso para una actividad deportiva, indica la Profesora de Educación Física de Centro MEDS, Marioly Solis. Hoy se sabe que con 30 minutos de actividad física moderada, todos los días, se reduce un 34% del riesgo de infarto agudo al miorcardio.

Rutinas:

Niños: Hay que incentivarlos a que jueguen al aire libre y que realicen deportes que les gusten; no se les debe obligar a hacer una actividad física que les desagrade.

Jóvenes y Adultos: Combinar ejercicios cardiovasculares o trabajo aeróbico (bicicleta, caminatas, natación, elíptica, etc.) con técnicas de elongación para aumentar la flexibilidad, y ejercicios de fuerza (máquinas y pesas), de manera de fortalecer la musculatura.

Adulto Mayor: Ejercicios de menor exigencia y bajo impacto: caminata, golf, natación, actividades en el jardín, yoga, pilates, entre otros.

TIPS

Factores de riesgo coronario

  • Antecedentes familiares de infarto cardíaco o muerte súbita.
  • Colesterol alto.
  • Hipertensión.
  • Obesidad.
  • Diabetes mellitus.
  • Tabaquismo.
  • Sedentarismo.

Síntomas de alerta ante un posible accidente cardiovascular durante el ejercicio:

  • Dolor de pecho.
  • Fatiga.
  • Palpitaciones.
  • Cansancio excesivo o desmayo.
  • Pérdida de conciencia.