Lumbociática

Esta patología muchas veces es confundida con un lumbago, pero el dolor que produce se irradia por la pierna hasta el pie.

Definición

Es un dolor en la zona lumbar que se irradia hacia la extremidad inferior, llegando a veces incluso hasta el pie. La molestia es constante, se da durante el día y la noche y habitualmente cede o se alivia parcialmente con la posición fetal. Se puede acompañar también de déficit sensitivo o de fuerza.

Es muy común que la gente llame ciática o lumbociática al dolor lumbar, pero para que sea lumbociática tiene que tener un dolor que recorra desde el glúteo, por la zona posterior del muslo, y más abajo por la pantorrilla y el pie. El dolor que está delimitado a la zona lumbar y los glúteos es un lumbago.

¿Por qué se produce?

La lumbociática muchas veces se da como causa de una hernia de núcleo pulposo, alguna otra alteración o patología que esté ocupando parte del canal lumbar y que comprime alguna de las raíces que van a formar el nervio ciático.

Hay que tener claro que los discos intervertebrales conforme pasa el tiempo van envejeciendo junto con la persona y es parte del proceso normal de evolución de la columna. Cada disco envejece a distinta velocidad y en la medida que ocurre va perdiendo líquido y se producen micro roturas que hacen que el disco se haga más pequeño y a veces, producto de la deshidratación y de la rotura de los anillos que forman el disco, se produce una hernia del núcleo pulposo.

Por otra parte hay algunos trabajos que están relacionados con mayor lesión de disco, como ocurre por ejemplo con el obrero de la construcción que trabaja con máquinas para moler cemento, ellos tienen más incidencia de tener hernia de disco. También hay algunos deportes que están relacionados con patología discal, aunque no necesariamente con hernia del disco, como el motocross y el descenso en mountain bike.

Síntomas

Los pacientes presentan dolor lumbar muy intenso que se describe a veces como un calambre o sensación de corriente que puede estar o no acompañado de dolor de espalda, pero que se irradia desde el glúteo con un recorrido por la zona posterior o lateral del muslo hasta el tobillo. A veces se acompaña por déficit neurológico que puede ser sensitivo o motor, anestesia o hipoestesia en el territorio afectado.

Diagnóstico

El diagnóstico es clínico. Se examina al paciente, se evalúan los reflejos, fuerza y sensibilidad, con lo que se puede tener una sospecha clínica de más o menos en qué nivel está la hernia.

Luego de la sospecha se solicitan algunos exámenes como las radiografías simples de columna lumbar, que siempre son útiles, ya que dan un panorama general de la columna. Y finalmente el diagnóstico definitivo de la causa y que muestra bien preciso dónde está la hernia es la resonancia nuclear magnética, que muestra el estado de los discos, la hernia y qué raíz está comprometida.

Hay otros exámenes que son complementarios, que pueden ayudar a definir si hay o no compromiso neurológico, como la electromiografía, que consiste en un examen en el que se le hacen pruebas al paciente con agujas muy finas que van pinchando distintos grupos musculares, que ayudan a ver si está o no alterado el músculo.

Tratamiento

En la gran mayoría de los pacientes que tienen una lumbociática solo con dolor el tratamiento es autolimitado, cede el dolor con medicamentos (analgésicos, antiinflamatorios y medicamentos que están dirigidos al dolor neuropático), calor local, fisioterapia y rehabilitación. Al 80% de los pacientes aproximadamente se les reduce el dolor de manera importante.

Pero hay pacientes en los que no cede el dolor con estas medidas, por lo que es necesario realizar infiltraciones, que consiste en inyectar un corticoide en el espacio peridural afectado y en las articulaciones facetarias comprometidas. Si con esto el dolor continúa se plantea el tratamiento quirúrgico, que consiste en extraer la hernia y tratar de sacar la máxima cantidad de disco para evitar la recidiva.

Eso sí hay algunos pacientes que tienen indicación quirúrgica desde el inicio, estos son aquellos que además del dolor presentan una paresia, con un déficit motor, que no pueden caminar o tienen alguna alteración motora importante que dificulta sus actividades de vida diaria, o tienen anestesia o déficit sensitivo en alguna parte de la pierna o pie.

La operación se realiza con anestesia general, se hace una incisión por la zona posterior, se realiza una disección hasta la lámina, se reseca parte de hueso de la lámina, luego se llega a la zona donde está la raíz y se saca parte del disco y de la hernia. Va a depender un poco de las condiciones de cada paciente, pero habitualmente la cirugía demora aproximadamente entre una y dos horas más o menos. También existen técnicas menos invasivas y que se realizan de manera percutánea, como es la nucleotomía motorizada y las técnicas endoscópicas. La técnica a utilizar dependerá de cada caso.

Hay algunos casos en que además de la hernia hay discopatía o alteraciones discales que hacen necesarios procedimientos que acompañan la extracción de la hernia como son a veces fijación, poner algún instrumental, tornillos, barras o algún dispositivo especial entre medio de las apófisis espinosas.

Recuperación

Con la cirugía el dolor se pasa casi de manera inmediata, hay algunos pacientes que pueden presentar dolor post operatorio por unas semanas, porque la raíz ha estado comprimida e inflamada por un buen tiempo, y el nervio demora en rehabilitarse. Esto es porque los nervios se recuperan y regeneran a raíz de un milímetro diario aproximadamente.

Luego se retiran los puntos a los diez días o dos semanas y se comienza con un protocolo de rehabilitación kinésica y fisioterapia, donde se le enseñan al paciente ejercicios y a movilizarse en sus actividades de vida diaria. La rehabilitación es sumamente importante y fundamental en el pronóstico a largo plazo de los pacientes operados, ya que en la cirugía necesariamente se realiza un trauma sobre la musculatura paravertebral y ligamentos, estabilizadores secundarios de columna, debiendo rehabilitarse de manera óptima para evitar recaídas en la sintomatología.

Por su parte la persona que no fue operada puede hacer su vida normal una vez que desaparezca el dolor, evitando transitoriamente ejercicios de impacto.

Prevención

Se previene llevando una vida saludable, realizando ejercicios, fortaleciendo la zona abdominal y lumbar y sin fumar. Ahora, también hay un factor genético que está determinado por la calidad del disco intervertebral y eso no se puede controlar. Es muy importante recalcar dos cosas, primero no fumar y segundo realizar una actividad física permanente entendiendo que nunca hay que dejar de realizar los ejercicios que se enseñaron en rehabilitación.