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Los mitos de la Vitamina C: ¿Es verdad que ayuda con el resfrío?

Por Dra. Ximena Muñoz
Nutrióloga Equipo MEDS Balance

Desde Simon Cowell hasta Rihanna y Madonna han dado a conocer que gracias a las inyecciones de Vitamina C lograron incrementar su energía diaria y no enfermarse. Sin embargo, ¿Son tan efectivas como se cree?

Los suplementos de Vitamina C, específicamente la versión endovenosa que se inyecta, se han vuelto muy populares en los últimos años en gran parte debido a las celebridades que lo promocionan como una solución para evitar resfríos y estar con mayor energía.

Desde Simon Cowell hasta Rihanna y Madonna han dado a conocer que gracias a las inyecciones de Vitamina C lograron incrementar su energía diaria y no enfermarse.

Sin embargo, ¿Son tan efectivas como se cree?

De acuerdo a la Doctora Ximena Muñoz, Nutrióloga de Clínica MEDS, la Vitamina C es muy importante para el cuerpo humano, pues es un nutriente esencial que ayuda en la síntesis de carnitina y colágeno. El ser humano es uno de los pocos mamíferos que no puede sintetizarla por sí mismo, por tanto es necesario consumir alimentos que la contengan. 

Sin embargo, indica la doctora, no es necesario el consumo de pastillas ni suplementos para obtener la dosis de Vitamina C que el cuerpo necesita, pues para esto solo basta con llevar una dieta saludable.

“Mas que los jugos y suplementos, el mejor transportador de la Vitamina C es la naranja”, indicó la experta a La Tercera. “O el kiwi, o el limón… Es el mejor transportador, la mejor forma de consumir Vitamina C es en la fruta, porque no se oxida”.

Según explica la Doctora Muñoz, el problema actual es que hay una “sobresuplementación”, o sea, las personas compran suplementos alimenticios y vitaminas C en sus distintas versiones -como capsulas o pastillas efervescentes – pensando que al consumir grandes dosis pueden prevenir o curar resfríos, sin embargo, esas propiedades que se le atribuyen no tienen ningún sustento.

“Los suplementos raramente se necesitan. Las personas que por algún motivo no pueden consumir la cantidad necesaria de Vitamina C – por ejemplo, casos en donde hay trastornos alimenticios, o problemas de absorción de nutrientes – deben tomar suplementos, pero una persona que no tiene esos problemas no los necesita“, agrega.

La dosis diaria de Vitamina C que el cuerpo necesita es alrededor de 200 mg. Si se consume más de esta dosis, ya sea por vía endovenosa, o por pastillas efervescentes, el cuerpo lo elimina por la orina.

Si se quiere mejorar la salud, explica la experta, lo primero es la dieta balanceada, después vienen los suplementos, no al revés.

¿Vitamina C para curar el resfrío?

Que el jugo de naranja o una limonada ayudan para prevenir o curar un resfriado se asume como un hecho, sin embargo hasta el día de hoy no existe un estudio científico que compruebe que esto funcione.

El origen de esta creencia se le atribuye a un científico llamado Linus Pauling, ganador del Premio Nobel de Química en 1954 y del Nobel de la Paz en 1962.

En 1966 el bioquímico Irwin Stone le recomendó tomar altas dosis de esta vitamina. Tras ingerir por un tiempo 3000 mg diarios para prevenir el resfrío, y sorprendido de los supuestos efectos que percibió en sí mismo, publicó un libro llamado “Vitamina C y el resfrío común”. Tras esto, y convencido aún más de los beneficios, publicó otros libros titulados “El cáncer y la Vitamina C” y “Cómo vivir más y mejor“, textos en donde promovía el consumo de altas dosis de Vitamina C para curar enfermedades y prolongar la vida.

El efecto de esto llevó a que la industria farmacéutica aumentara considerablemente las ventas de suplementos de Vitamina C, y además que aumentaran los milígramos de Vitamina C en cada pastilla, ya que las personas demandaban mayores dosis siguiendo las recomendaciones de Pauling.

La investigación de científico con la Vitamina C generó mucha controversia, pues los ensayos clínicos que realizó – en donde concluía que la Vitamina C aumentaba en cuatro veces la sobrevivencia de pacientes con cáncer  fueron más tarde refutados por la Clínica Mayo, quienes denunciaron que los grupos de pacientes del estudio de Pauling no eran comparables entre sí, pues aquellos tratados con Vitamina C habían estado menos enfermos al entrar al estudio que aquellos que tomaban el placebo.

En los siguientes años, la obsesión de Pauling por la vitamina aumentó, y bajo la creencia de que viviría mucho más llegó a consumir 18.000 mg diarios. Según afirmaba, los suplementos y las vitaminas podían curar múltiples enfermedades, desde desprendimiento de retina, enfermedades cardíacas, y hasta el Sida.

Si bien el exceso de Vitamina C se elimina por la orina – y por tanto, el consumo en altas dosis en general no es perjudicial para la salud – un estudio del 2013 de la Universidad de Harvard descubrió que un alto consumo de Vitamina C en los hombres podía incrementar el riesgo de desarrollar cálculos renales.

*Nota Diario La Tercera