Epitrocleitis o Codo de Golfista

La Epitrocleitis o Codo de Golfista se caracteriza por un dolor que se extiende desde el codo hasta la muñeca, en la zona del antebrazo. La dolencia se debe a un daño en los tendones que flexionan la muñeca hacia la palma

Definición

La epitrocleitis, epicondilitis medial o “codo de golfista”, explica el Dr. Aníbal Debandi, Traumatólogo, es una patología que se caracteriza por un dolor en la cara interna del codo, sobre la epitróclea (prominencia ósea en la región interna del extremo distal del húmero), debido al sobreuso o estrés repetitivo de la inserción muscular en esta zona.

La epitrocleitis o “codo de golfista” es siete a diez veces menos frecuente que la epicondilitis lateral o “codo de tenista”. Generalmente afecta a la extremidad dominante de personas que están entre los 40 y los 50, sin importar su sexo.

Si bien los golfistas y tenistas son más propensos a sufrir esta enfermedad, también puede aparecer personas que realizan movimientos de antebrazo, muñeca y mano en forma repetitiva.

¿Por qué se produce?

La epitróclea es el origen común del grupo muscular encargado de flectar la muñeca y los dedos y de pronar el antebrazo (dejar la palma de la mano mirando hacia abajo). En esta zona se produciría la lesión, específicamente en el origen del músculo pronador redondo y flexor radial del carpo. Sin embargo, el resto del grupo muscular también podría verse afectado.

La causa principal sería el sobreuso o estrés repetitivo en esta región músculo-tendinosa, en la cual se iniciaría un proceso inflamatorio que evolucionaría a una degeneración tendinosa, caracterizada por micro roturas tendíneas y una respuesta reparativa fallida.

Esta patología se ha asociado a actividades repetitivas que involucran flexión de muñeca y pronación del antebrazo. En deportes, el mal equipamiento y técnica deportiva inapropiada serían una de sus principales causas. En el golf, por ejemplo, se produciría por una inadecuada técnica de golpe o agarre incorrecto de los palos. En el tenis, las causas podrían darse por el servicio (fase de aceleración), realización de golpe de derecha con mucho top spin, uso de una empuñadura (grip) de tamaño incorrecto, gran tensión de las cuerdas o por el uso de una raqueta demasiado pesada o pequeña. Otras disciplinas a las que se ha asociado esta patología son el remo y deportes de lanzamiento como la jabalina.

Síntomas

Los pacientes refieren dolor en la región interna del codo, explica el Dr. Aníbal Debandi, el cual empeora al realizar flexión de muñeca y pronación del antebrazo contra resistencia. En ocasiones, el dolor puede irradiarse a esa zona y cuando existe dolor crónico, se puede agregar debilidad al empuñar la mano u objetos.

Diagnóstico

Luego de realizar la historia clínica y examen físico, incluyendo pruebas específicas para evaluar el grupo muscular epitroclear, se procede a solicitar exámenes que ayuden a confirmar el diagnóstico.

Es importante descartar otras causas frecuentes de dolor interno de codo, tales como la inestabilidad medial en atletas que practican deportes de lanzamiento o la neuropatía por atrapamiento del nervio cubital.

Dentro de los exámenes de imágenes a solicitar están:

  • Radiografías: Generalmente son normales, sin embargo, entre el 20 y 30% de los pacientes pueden presentar calcificaciones adyacentes a la epitróclea. Además permiten descartar otras patologías.
  • Ecografía musculoesquelética: Permite evaluar la articulación y tejidos blandos como tendones, ligamentos y nervios alrededor del codo. En forma dinámica, permite comparar con el lado contralateral (sano) y es útil para evaluar los ligamentos en atletas que practican deportes de lanzamiento.
  • Resonancia magnética: Como complemento a la anterior o ante duda diagnóstica es de gran utilidad. Permite evaluar lesiones de tejidos blandos y osteoarticulares como lesiones ligamentosas en deportistas lanzadores, lesiones osteocondrales, fracturas de estrés y patología intraarticular, entre otras.

Tratamiento

El tratamiento para la Epitrocleitis o Codo de Golfista no es quirúrgico y tiene como objetivo aliviar el dolor, reducir la inflamación y lograr el retorno a las actividades normales y/o deportivas. Es exitoso entre el 85 y 90 por ciento de los casos, sin embargo, existiría cerca de un 5-15% de reincidencia de síntomas debido principalmente a una rehabilitación incompleta o por no cumplir las medidas preventivas.

Este tratamiento consiste en evitar o modificar las actividades que producen síntomas, además del uso de medicamentos antiinflamatorios, kinesioterapia, uso de hielo local por 15 a 20 minutos después de realizar actividades y en ocasiones, una órtesis de codo, que puede ayudar a disminuir el dolor al realizar ciertas actividades con la extremidad afectada. Otra alternativa de tratamiento conservador es la infiltración local con corticoides, lo cual permite aliviar los síntomas al menos en el corto o mediano plazo.

Si el tratamiento conservador al cabo de tres a seis meses fracasa, y si se han descartado otras causas de dolor de codo, podría considerarse el tratamiento quirúrgico como alternativa. Se pueden utilizar varias técnicas, por ejemplo la resección del tejido patológico. La cirugía tiene un éxito cercano al 80%, sin embargo, existen potenciales complicaciones como lesión del nervio cubital, especialmente usando técnicas mínimamente invasivas como la artroscópica.

El retorno completo a las actividades o deporte luego de la cirugía ocurre habitualmente entre los cuatro a seis meses.

Otras alternativas de tratamiento menos frecuentes son la infiltración local de factores de crecimiento plaquetario, uso de ondas de choque extracorpóreas, infiltración local de toxina botulínica y el uso de terapia láser de baja intensidad.

Prevención

Se debe realizar un adecuado calentamiento y elongación antes de realizar actividades manuales o deportivas. Además, al terminarlas se debe nuevamente elongar para mantener la flexibilidad. A su vez, es relevante mantener un plan de ejercicios de fortalecimiento de la musculatura del antebrazo.

Finalmente, los factores preventivos más importantes a considerar en la práctica deportiva son la técnica correcta y el equipamiento adecuado.

¿Cuándo y Cómo Volver a tu Deporte?

Según explica la traumatóloga, Dra. Lorena Parra, el retorno deportivo luego de una epitrocleitis puede tomar entre 3 y 4 meses, dependiendo del tipo de lesión.

Los factores a considerar en el retorno deportivo son la edad, capacidad física, el equipamiento y la mecánica de movimiento.

Para evitar nuevas lesiones se debe considerar el manejo preventivo y la educación del deportista, en primer lugar, respecto de las técnicas de entrenamiento correctos para garantizar un rendimiento óptimo y sin lesiones, lo que presupone una comprensión tanto de la optimización de rendimiento, las causas de las lesiones y la función fisiológica normal.

También es importante la educación sobre buen calentamiento, ejercicios de estiramiento, y evitar la fatiga. Además, contar con el apoyo de terapia ocupacional en caso de necesitar, por ejemplo, el uso de órtesis para aumento del grip, el cambio a palos de menor peso, etc…

Parte de los principios básicos del tratamiento de todas las lesiones deportivas incluye una rápida y efectiva rehabilitación, para que el deportista pueda volver a su deporte con, idealmente, el mismo nivel que antes y tan pronto como sea posible. Para poder cumplir con éste objetivo, lo primordial es tener una visión holística de la patología que permita comprender y manejar todos los aspectos relacionados al reintegro deportivo y, sin duda, la colaboración del paciente y su entrenador con el tratamiento.