Ataque Cerebrovascular

El ataque cerebrovascular ocurre cuando se altera el flujo de sangre hacia el cerebro. Al presentarse, un área de éste empieza a morir dado que deja de recibir el oxígeno y los nutrientes que necesita para funcionar.

Conocido comúnmente como ataque cerebrovascular o derrame cerebral, el accidente cerebral ocupa el tercer lugar entre las principales causas de muerte en los Estados Unidos, corresponde al 10% de las causas de fallecimiento en los países desarrollados y es una de las principales causas de invalidez grave y prolongada en adultos. Cada año se registran cerca de 600 mil casos sólo en Estados Unidos. El ataque cerebral ocurre cuando se altera el flujo de sangre hacia el cerebro. Al presentarse, un área de éste empieza a morir dado que deja de recibir el oxígeno y los nutrientes que necesita para funcionar.

Se clasifican en dos tipos:

  1. Ataque cerebrovascular isquémico: causado por un coágulo que bloquea u obstruye un vaso sanguíneo en el cerebro (corresponden al 80% de todos los derrames cerebrales).
  2. Ataque cerebrovascular hemorrágico (derrame cerebral): causado por la ruptura y sangrado de un vaso sanguíneo en el cerebro (corresponden al 20% de todos los accidentes cerebrales).

Tratamiento

Afortunadamente existen tratamientos que pueden reducir en gran medida el daño cerebrovascular causado; sin embargo, es importante identificar los síntomas y acudir con urgencia a un centro de asistencia. Se ha comprobado que la atención médica en los primeros 60 minutos permiten prevenir la invalidez.

Pese a que se trata de una enfermedad del cerebro, un ataque cerebral puede afectar a todo el cuerpo. Los efectos de un ataque cerebral varían desde leves hasta severos, y pueden incluir parálisis, problemas de raciocinio, del habla, problemas de visión y de coordinación motora.

Síntomas

Los síntomas más recurrentes del ataque cerebrovascular son: adormecimiento o debilidad en la cara, el brazo o la pierna (especialmente en un lado del cuerpo); confusión, dificultad para hablar o entender; dificultad para ver con uno o ambos ojos; dificultad para caminar, mareo, pérdida del equilibrio o de la coordinación; y dolor de cabeza severo, sin causa conocida.