Shin Splints

Esta es una lesión muy común en deportes de impacto como las carreras de velocidad (principalmente en las de fondo), en los saltadores y bailarinas, entre otros.

Hay controversia con la denominación de este cuadro y, muchas veces, explica el Dr. Francisco Vergara, traumatólogo de Clínica MEDS, se considera sinónimo de varias lesiones. Para una mejor comprensión se debe mencionar que existe una molestia frecuente en deportistas denominada “Dolor Anterior de Pierna” y que incluye varias lesiones tales como el Síndrome Compartimental Crónico de Pierna, la Periostitis, El Síndrome de Stress Tibial Medial y el Shin Splints, estos tres últimos se consideran más frecuentes en las consultas y que tienen un origen similar.

Con estos antecedentes, se puede decir que el Stress Medial Tibial es una lesión progresiva que se inicia con el Shin Splints y ésta progresará a una Reacción Ósea por Stress Tibial y luego a una Fractura por Stress Tibial en caso de no dejar la actividad desencadenante.

Definición

El Shin Splints corresponde a una lesión en la inserción tibial del Sóleo y/o del Flexor Largo de los Ortejos en la tibia, produciéndose una rotura de las fibras de Sharpey de esos músculos (fibras que unen el tendón con el tejido óseo de la tibia). La ubicación habitual es en la unión del tercio medio con el tercio distal de la pierna, en el borde posterointerno de la tibia.

¿Por qué se produce?

Se produce en deportes de impacto como las carreras de velocidad (principalmente en las de fondo), en los saltadores y bailarinas, entre otros disciplinas. Corresponden a un 10% o 15% de las lesiones deportivas.

Existen numerosos factores que influyen en una lesión por sobreuso como ésta, los que se clasifican en factores intrínsecos y extrínsecos.

  • Intrínsecos: Son aquellos propios del organismo. En el caso del Shin Splints los desbalances musculares o musculatura inapropiada para resistir entrenamientos exigentes. También se describen factores biomecánicos como pie plano y pronación exagerada. Se han descrito algunos déficit de vitaminas y en casos de deshidratación. Es más frecuente su aparición en mujeres.
  • Extrínsecos: Estos se deben principalmente a la intensidad de las cargas, el uso de zapatillas poco adecuadas para correr, trotar en superficies duras o el aumento excesivo en las cargas de entrenamientos, entre otras. Por ejemplo, las zapatillas tienen una vida media que va a depender del tiempo y la distancia que se recorra con ellas. En líneas generales duran alrededor de 350 a 600 kilómetros dependiendo de la superficie y del peso del deportista.

Claramente los maratonistas y fondistas son más susceptibles a sufrir esta lesión y siempre los pacientes de mayor riesgo van a ser aquellos que no cumplan con planes de entrenamiento adecuados, que empiecen a correr por su cuenta, aumenten las cargas sin tener una planificación o que no utilicen el equipo adecuado.

Síntomas

Habitualmente se siente un dolor anterior que comienza en el tercio medio de la pierna y puede o no tener irradiación, según la intensidad. No se produce inmediatamente al iniciar una actividad física, sino que algunos minutos después de empezar a correr y va aumentando de intensidad hasta un momento en que simplemente no permite al atleta seguir corriendo. A medida que la lesión va progresando comienza a molestar incluso en actividades de la vida diaria.

Diagnóstico

Al realizar el examen físico se procede a la palpación de la tibia y en su borde posterointerno se percibe una pequeña induración que es dolorosa. Con respecto a los exámenes, lo que más se usa es la ecografía, aunque se puede requerir una resonancia cuando se sospecha que existe un compromiso del hueso de la tibia, porque un Shin Splints que no se trata puede derivar en una fractura por estrés. La mayoría de los trabajos científicos utilizan la Resonancia Magnética, ya que la ecografía es un examen operador dependiente y se utiliza muy poco en Estados Unidos.

Tratamiento

Esta lesión se trata con un trabajo regenerativo, con mucha elongación y fortalecimiento a través de fisioterapia. Además se apoya con frio local sobre la zona afectada, antiinflamatorios y, obviamente, resulta muy importante mantener la capacidad física, lo que se logra con trabajo en bicicleta, ejercicios en agua u otras actividades sin impacto. Posteriormente se pueden utilizar máquinas con menos impacto como la elíptica, hasta que el paciente pueda volver a trotar.

Clínicamente uno puede percibir que al examinar al paciente, mientras exista dolor a la palpación, aún no estará en condiciones de aumentar las cargas.

  • ¿Se requiere cirugía?: No, es una lesión por sobreuso que se maneja con tratamiento médico-kinésico. Está descrita una técnica quirúrgica que nunca hemos tenido que utilizar en MEDS.

Fases de rehabilitación

  • Disminuir dolor e inflamación.
  • Mantener la movilidad.
  • Fortalecer musculatura para obtener un buen equilibrio muscular en la musculatura del pie.
  • Flexibilidad de la musculatura afectada.

*Los tiempos en cada fase van a depender de la severidad de la patología en cada paciente.

Fase temprana (semana 1):

En esta fase el paciente normalmente presenta bastante dolor al cargar peso sobre la pierna, por lo que se aplica fisioterapia para el dolor, hielo por 15 a 20 minutos, masaje para drenar la zona y para disminuir contracturas asociadas. Se realizan también ejercicios de flexibilidad dentro de rangos tolerados por el paciente.

Se pueden hacer ejercicios en piscina para disminuir la carga de peso sobre la extremidad afectada.

Fase intermedia (semana 2 – semana 6):

En esta fase ya el dolor debiera haber disminuido, por lo que se agregan ejercicios de fortalecimiento de tobillo, partiendo por ejercicios isométricos. Luego se progresa a ejercicios con banda elástica, partiendo por la más suave y luego avanzando en resistencias.

Se puede agregar bicicleta estática y ejercicios de balance.

Se debe mantener siempre la flexibilidad y terminar con hielo post ejercicio por 20 minutos.

Fase Final (semana 6 en adelante):

En esta etapa se pueden incorporar ejercicios aeróbicos como elíptica, escalador, trote y bicicleta, según las necesidades del deportista y siempre realizando la actividad sin dolor.

Se progresan todos los ejercicios anteriores y se debe incorporar ejercicios y gestos técnicos específicos del deporte que se practica.

Siempre finalizar con hielo por 15 a 20 minutos post ejercicio.

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Recuperación

Años atrás se hizo una revisión en el Centro de Alto Rendimiento donde se detectó que en general la recuperación varía de seis a doce semanas en caso de que no exista compromiso óseo. Es importante tener claro que es una lesión que requiere siempre de un trabajo de rehabilitación, es decir, no basta solamente con el reposo, es necesario un trabajo regenerativo. Al hacer reposo un par de semanas cede el dolor y la inflamación, pero al intentar volver a trotar se activa nuevamente la lesión.

Si se realiza un trabajo en el que se mantiene la capacidad física y muscular, el reintegro deportivo no es difícil, porque en el fondo se integra el trote dentro de un trabajo físico que se ha venido haciendo con antelación.

Reintegro Deportivo

Según explica el médico traumatólogo, Dr. Hans Wirth, el Reintegro Deportivo se inicia cuando existe ausencia de dolor frente a la actividad de impacto y debería iniciarse mediante un plan de carrera progresivo, siempre asociado a un protocolo de rehabilitación guiado.

El retorno a actividades de impacto como el trote deben iniciarse con cargas de entre 30% a 50% de la carga previa a la lesión y el progreso de este plan debiera ser según la regla del 10% (no aumentar más de 10% de intensidad o 10% de distancia por semana).

Los atletas deben estar atento frente al regreso del dolor o a la falta de rangos de movimientos, para modificar precozmente los protocolos de rehabilitación y evaluar la toma de nuevas imágenes.

No olvidar el agregar las modificaciones sugeridas a los factores de riesgo, tanto intrínsecos como extrínsecos, por parte del tratante. Principalmente aquellos asociados a la nutrición, al entrenamiento y al equipamiento del atleta.

Prevención

Para prevenir estas lesiones es importante que se realice una evaluación médica si es que decide comenzar a realizar una actividad deportiva de mayor exigencia, ya que factores biomecánicos que pueden ser simples en la vida cotidiana, como pie plano o cavo, pueden generar sobrecargas en actividades más exigentes. Se deben confeccionar programas de entrenamiento adecuados a los objetivos y a las condiciones físicas del deportista. Además,  hay que usar zapatillas idóneas para la práctica deportiva. Así también se recomienda dosificar las superficies en forma progresiva para adecuarse a ellas. Por último, la elongación es importante como prevención, pese a que no hay evidencias claras en la literatura.

Además, si por algún motivo tiene que parar el entrenamiento por una o dos semanas, se debe ajustar la práctica a un nuevo programa, ya que no se puede retomar el trabajo como si nunca se hubiera parado. Son cosas muy simples que permiten evitar estas lesiones.