Pie Cavo

Las personas que tienen un pie cavo poseen un arco más alto de lo normal, lo que genera que el pie tienda a irse hacia afuera, pudiendo ocasionar molestias, como la fascitis plantar, la tendinitis del tendón de Aquiles y la incomodidad en el calzado. El Dr. Alan Bey, médico traumatólogo especialista en tobillo y pie de Clínica MEDS, explica las principales características de esta condición. 

Definición

El pie cavo se caracteriza por tener un arco aumentado, lo que genera que el ángulo del pie tienda a supinar, es decir, a irse hacia el borde externo. A diferencia del pie plano, que tiene un arco disminuido que hace que el pie se vaya hacia adentro, lo que también se conoce como pronación.

Lo que ocurre con el pie cavo es que comienzan a fallar los tendones peroneos, que son los que van por el lado externo del pie y son los encargados de corregir la tendencia de pisar cayendo hacia afuera. Incluso, en casos más graves de pie cavo, estos tendones pueden llegar a romperse y requerir un tratamiento quirúrgico.

SÍNTOMAS

Los pacientes con esta condición tienden a sentir el pie más rígido, una mala adaptabilidad al terreno, callosidades en el borde externo del pie y, en algunos casos, los dedos pueden llegar a deformarse, lo que también se conoce como dedos en garra.

Las personas que tienen un pie cavo acentuado, es decir, un aumento del arco más pronunciado, poseen una mayor tendencia a padecer:

  • Fascitis plantar: Dolor en el talón que puede irradiarse por la planta del pie.
  • Tendinitis del tendón de Aquiles: Dolor en la parte posterior del tobillo. Ver más
  • Tendinitis peroneas: Dolor por el lado externo del pie.
  • Tendinitis del tibial posterior: Dolor por el lado interno del pie.
  • Incomodidad en el calzado: Ocasionada por un aumento pronunciado en el arco del pie.

Diagnóstico

El diagnóstico es principalmente clínico, en el que se debe examinar al paciente caminando hacia delante, atrás, en punta y en talones, para determinar qué tipo de pie cavo tiene y si es leve o severo. Los exámenes complementarios, como la radiografía, la ecografía o el scanner, se utilizan para diagnosticar patologías asociadas al pie cavo.

TRATAMIENTO

La gran mayoría de los tratamientos se basan en el concepto de una plantilla adecuada y una kinesioterapia o rehabilitación, combinadas con una reeducación del deporte, de la actividad física y del calzado que se debe usar. En general, el 90% de los pacientes tienen excelentes resultados con un tratamiento no quirúrgico.

TIPOS DE PISADAS

PIE SUPINADOR

La supinación se refiere a la mecánica en la que el pie tiende a irse hacia afuera, presente en las personas con pie cavo, cuyo arco es más alto y su pisada tiende a apoyarse en el borde externo del pie.

PIE PRONADOR

La pronación se refiere a la mecánica en la que el pie tiende a irse hacia adentro, presente en las personas con pie plano, cuyo arco está ligeramente caído, produciéndose una pronación.

Existen zapatillas para pisadas supinadoras y pronadoras, pero el problema es que todas están fabricadas de manera estándar, por lo que no existe una diferencia entre tipos y grados de pie cavo o plano, ofreciendo la misma corrección para todos. Por lo tanto, lo que se recomienda es utilizar una zapatilla neutra y agregarle una plantilla, con el fin de obtener un calzado personalizado para cada tipo de pie.

En Clínica MEDS nos caracterizamos por tener todos los recursos para hacer una plantilla de manera personalizada, para que todos los zapatos sean para pronador o supinador, pero a tu medida y no a según el estándar de una marca determinada.

El pie cavo en los deportes

Tener un pie cavo no es un impedimento para practicar un tipo de deporte, pero se puede tener una mayor dificultad al realizarlo, especialmente si se debe utilizar un tipo de calzado específico. Por ejemplo, en deportes que implican cambios de dirección, como el fútbol o el básquetbol, los zapatos no son capaces de contener un pie inestable, por lo que se debe usar una plantilla y esto puede llegar a ser bastante incómodo.

¿CUÁNDO SE DEBE CONSULTAR A UN MÉDICO?

Se debe consultar a un especialista si ocurren alguno de los siguientes casos:

  • Dolor al caminar
  • Sensación de que se está caminando de forma extraña o inestable.
  • Si el paciente deforma los zapatos, ya sea en la zuela o en el talón.
  • Si el paciente presenta patologías asociadas, como fascitis plantar o tendinitis del tendón de Aquiles, entre otras.