Epicondilitis o Codo de Tenista

La epicondilitis o codo de tenista es un fenómeno degenerativo de larga duración y frecuentemente se puede encontrar en personas que practican tenis.

Definición

El llamado Codo de Tenista corresponde a una alteración de la inserción de los tendones extensores de la muñeca, especialmente el extensor carpi radialis brevis, en una prominencia ósea del borde externo del extremo distal del húmero en la cara lateral del codo, llamado epicondilo y del cual nace el nombre técnico de Epicondilitis, con el cual también se conoce a esta lesión.

Sin embargo, es necesario hacer algunas aclaraciones al respecto. Primero, este es un fenómeno degenerativo de larga evolución producido por una sobrecarga (deportiva o no) y que presenta elementos degenerativos e inflamatorios teniendo un período variable de tiempo en forma subclínica (sin síntomas). Es así que el uso del sufijo ´itis´, que refleja inflamación aguda no es el que mejor lo refleja y debiera hablarse de entesopatía (entesis es el nombre de la unión tendón-hueso) que describe mejor el trastorno. Segundo, esta lesión se produce en los deportes con raquetas, golf y natación, pero asimismo en actividades laborales o en dueñas de casa, siendo la fisiopatología diferente.

El médico traumatólogo, Doctor Francisco Vergara, explica que “al realizar un esfuerzo repetitivo con los músculos extensores se produce fatiga muscular lo que lleva a aumentar la tensión en los tendones, y en estos casos en la inserción de ellos, toda vez que son muy cortos, produciendo un daño estructural de las fibras tendinosas al superar los límites de elasticidad, con la consiguiente rotura fibrilar”, afirma el médico, agregando que “involucra, además, fenómenos inflamatorios que llevarán a una alteración de la microcirculación y esta, a su vez, desencadena una alteración trófica, es decir se produce una reparación defectuosa con la formación de un tejido fibroso de mala calidad con escasa regeneración (llamado tejido angiofibroblástico), esto determina que el fenómeno no mejore autoperpetuándose, ya que al someterse a nuevas tensiones se producen microrroturas que reinician el proceso haciéndolo refractario al tratamiento.

¿Por qué se produce?

Sus mecanismos de producción son diferentes dependiendo del deporte.

En el tenis se produce con gran frecuencia, llegando a presentarse entre un 35% a 50% de los jugadores, tanto a nivel amateur como competitivo y es diferente según en nivel que tenga. En los jugadores más aficionados se produce por falla de técnica y en los profesionales por cargas excesivas.

Es así que en los jugadores principiantes habitualmente se produce por hacer el golpe de revés sin lograr mantener la muñeca fija, en el que se realiza una ligera hiperextensión de ella con la consiguiente sobrecarga de los extensores que se insertan en el codo. En cambio, en los profesionales se produce principalmente durante el saque en la etapa de desaceleración. Después de golpear la pelota en el aire se produce una contracción intensa de los extensores para frenar el golpe, especialmente si se realizó una pronación excesiva (mayor rotación interna del antebrazo).

A lo anterior se agregan factores coadyuvantes tales como los desbalances musculares, presentes en un 70% en jugadores de ranking menores de 18 años en USA sin planes de acondicionamiento físico adecuados. Además, la falta de transferencia de energía y rotación del tronco al realizar el movimiento a expensas de la extremidad superior generando que la carga no se comparta. La epicondilitis o codo de tenista también será más frecuente en aquellos con predisposición genética, estrés ocupacional, deficiencias físicas (enfermedades neurológicas que produzcan atrofia muscular) o en aquellos con lesiones reiteradas.

En el caso del golf, cuando se hace un swing erróneo se puede producir una  hiperextensión de la muñeca al momento de golpear la pelota y mantener el tronco rígido. Lo recomendable es que se mantenga la muñeca rígida y rotar el tronco. En la natación también se produce este tipo de lesión y se ve principalmente en la técnica de espalda.

Además, esta patología se ve principalmente en los deportes con raqueta como pádel, raquetbol, squash, tenis de mesa. Es menos frecuente en deportes como el básquetbol o vóleibol, a pesar de que se usa bastante el brazo.

Síntomas

Los pacientes con codo de tenista presentan un dolor muy puntual en el epicondilo de la paleta humeral. Además, tienen imposibilidad de tomar algo con la palma de la mano hacia abajo y dolor al dar la mano con el codo extendido.

Diagnóstico

El diagnóstico es clínico, pero además se puede apoyar con la radiografía convencional que habitualmente es normal, y en casos prolongados presenta alguna calcificación en la zona de la lesión.

El examen que se realiza es la Ecografía Musculoesquelética, que muestra con detalles las características de la lesión, engrosamiento, alteración de la trama fibrilar, congestión, calcificaciones y microrroturas, las que permitirán al médico tratante determinar el tratamiento y hacer un pronóstico sobre el tiempo necesario de éste. La desventaja de este método es que es operador-dependiente, es decir, sus resultados dependen de la experiencia y conocimiento del médico radiólogo. La imagen por Resonancia Magnética también muestra una alteración de señal en la inserción de los extensores, pero con menos detalles. Sin embargo, se reservará solamente para los casos en que exista una duda diagnóstica con patología intraarticular de codo.

Tratamiento

El manejo de esta lesión es médico kinésico en cerca de un 90%, dejando la cirugía para los casos más complejos.

El tratamiento de la epicondilitis se inicia con la suspensión de la actividad física o de movimientos repetitivos que intervinieron en su génesis, no siendo necesario el reposo absoluto. El tiempo de rehabilitación dependerá de la actividad y del grado de daño estructural que muestra la ecografía. El uso de hielo local por 10 minutos 2-3 veces al día es muy importante, especialmente después de tener que usar la extremidad superior, aunque sea en actividades cotidiana.

Los antiinflamatorios orales y/o locales (gel o crema) van a ayudar a disminuir la inflamación y dolor. La rehabilitación kinésica es fundamental ya que los ejercicios de fortalecimiento y elongación son considerados regenerativos,  al favorecer la mejoría de los tejidos y de la circulación, permitiendo la regeneración de los tejidos originales, por lo tanto,  es un pilar fundamental de la recuperación.

Se han descrito numerosos tratamientos complementarios, tales como la infiltración corticoidal, la acupuntura y el uso de botulina entre otros, todos los cuales buscan disminuir el proceso inflamatorio y el dolor para poder realizar la kinesioterapia, con resultados variables y controvertidos. Se pueden destacar las ondas de choque extracorpórea, las mismas que se usan para bombardear los cálculos ureterales, que han tenido un desarrollo importante estos últimos años y que presentan resultados de mejoría cercanas al 70%, pero que se siguen considerando una alternativa prequirúrgica, y que producen impactos en el tejido alterado provocando lesiones que estimulan los fenómenos regenerativos.

La cirugía es el último recurso, considerándose para aquellos casos en que fracasa el tratamiento médico y que a los 3 y 6 meses de evolución y con alteraciones estructurales a la ecografía no han mejorado. Para algunos, la presencia de microrroturas intrasustancias es sinónimo de mala evolución y la consideran una indicación. Existen 3 alternativas quirúrgicas: Percutánea, Artroscópica y Abierta con buenos resultados de 93, 95 y 97%  respectivamente.

Prevención

El mejor tratamiento de esta lesión es la prevención, por lo cual es importante corregir los defectos técnicos, realizar una preparación física adecuada al deporte, realizar elongaciones específicas de los extensores y flexores, sobre todo al jugar más de lo habitual. Colocar hielo local frente a mínimas molestias y si estas persisten consultar precozmente a un especialista ya que hay una directa correlación entre la precocidad del diagnóstico y tratamiento y una pronta recuperación de la lesión.

Reintegro Deportivo

Según explica el Doctor Arturo Verdugo, traumatólogo y especialista en codo, el tiempo del reintegro deportivo en esta enfermedad dependerá del tipo de lesión que fue diagnosticada ecográficamente al inicio. Gracias al diagnóstico ecográfico podemos dividir esta patalogía en 4 enfermedades separadas que tienen tratamientos distintos.

“Ahora, una vez que se ha realizado el tratamiento correspondiente según el caso y la lesión ha reparado según parámetros clínicos y ecográficos, comienza un reintegro deportivo paulatino con la ayuda de nuestros kinesiólogos, terapeutas ocupacionales y en algunos casos intervienen los integrantes del laboratorio de biomecánica. Esto último para aquellos deportistas de alto rendimiento que requieren mediciones especiales en cuanto a características del instrumento deportivo, golpe, grip y técnica deportiva”, indica el especialista.

Por lo tanto, el reintegro deportivo se ajusta personalmente para cada caso y para cada necesidad de nuestros pacientes.