Edema Óseo

El Edema Óseo es un proceso inflamatorio que ocurre dentro del hueso trabecular y existen múltiples patologías que pueden desencadenarlo. Estas van desde un origen producto de un traumatismo, hasta una lesión degenerativa y puede tener diversos pronó.

Un Edema Óseo es una reacción del hueso debido a una alta carga física o sobrecarga deportiva. Todos los huesos del cuerpo humano están compuestos por tejidos que contienen calcio, fósforo y fibras de colágeno, elementos que le dan la dureza, estabilidad y flexibilidad que necesitan para soportar el peso de cada persona. Sin embargo, a pesar de ser el tejido más firme, grueso y de mayor rigidez del cuerpo, también están vulnerables a sufrir lesiones y una de las causas posibles es una aplicación excesiva de energía o sobrecarga deportiva. Una de estas lesiones es el Edema Óseo y la otra más común es la Fractura por Estrés.

¿Qué es el Edema Óseo?

El edema óseo ocurre cuando un exceso de líquido inflamatorio se junta en la médula del hueso producto de una inflamación por el exceso de carga física (ver infografía). Esta condición es, a menudo, causada por una reacción del cuerpo en respuesta a un traumatismo o inflamación cuando la zona afectada ha sido dañada. En ese momento, las células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas) son enviadas al lugar de la herida donde se producirá una acumulación del líquido inflamatorio originando el edema óseo.

¿Por qué se produce?

Las lesiones por sobre carga o por sobre uso están implícitas en cualquier tipo de actividad deportiva competitiva y se dan cuando la persona entrena con cargas más altas de las que puede tolerar. Además, existen numerosos factores intrínsecos o extrínsecos que influirán en el rendimiento del deportista favoreciendo que se genere una sobrecarga, aunque tenga una planificación ordenada y adecuada para él.

La sobrecarga tiene una estrecha relación con el nivel deportivo de cada persona y con la progresión que efectúa en su actividad, especialmente si es una persona que cambia su estilo de vida bruscamente del sedentario al activo. La sobrecarga es, entonces, un exceso de ejercicio, especialmente si no es bien supervisada donde se superan los esfuerzos máximos de cada sujeto. Esto, en consecuencia, produciría una lesión no solo en los tejidos blandos como los músculos, sino que también en los huesos.

¿Dónde ocurre?

El edema óseo puede ocurrir tanto en la capa cortical como esponjosa del hueso y “dependiendo de la magnitud de la inflamación y ubicación, el tratamiento incluye: descanso, medicamentos que ayuden a desinflamar y terapia kinésica. Se recupera en menos tiempo que la fractura por estrés y en ambos casos se recomienda la rehabilitación en piscina, porque el ejercicio sin impacto ayuda a la musculatura y así mantener la capacidad física de la persona”, precisa el doctor Francisco Vergara, traumatólogo MEDS.

Cuando los osteoblastos, que son las células encargadas de formar hueso y que ayudan a reparar la lesión producida por la sobrecarga, no son capaces de realizar su función se producirá una grieta o fisura en el hueso llamada fractura por estrés, una lesión de mayor gravedad que el edema óseo.Síntomas

El mayor síntoma es un dolor localizado en la estructura ósea afectada y se asocia, principalmente, al ejercicio, ya que aumentará durante la actividad causando, incluso, la detención del movimiento, e irá en disminución cuando se reduzcan las cargas. Sin embargo, cuando la lesión es de mayor gravedad, los niveles de dolor pueden invadir las actividades cotidianas, obstaculizando hasta el caminar de la persona.

Diagnóstico

Esta lesión, indican los especialistas, no se observa en una radiografía tradicional, sino que solo se aprecia, como se ha mencionado, a través de una RNM. En relación a qué hacer como parte del tratamiento, siempre será clave el reposo del área afectada.

El reposo de la actividad física resultará imprescindible para no favorecer la reaparición del edema y es necesario un adecuado tratamiento kinésico, pero lo fundamental es el descanso de la zona afectada.

Cuando hablamos de un síndrome de edema óseo, el primer análisis comienza sabiendo si éste es producto de un traumatismo, o si es una respuesta a lesiones degenerativas u otras patologías, con diversos significados clínicos, tanto en la relevancia, como en el tiempo de duración de éstas.

Lo que generalmente se observa en los pacientes son traumatismos que generan mucho dolor en la zona afectada, pero sólo podemos confirmar la presencia de un edema óseo a través de una resonancia magnética. El paciente observará, en palabras muy simples, una mancha brillante al interior del hueso en las secuencias de supresión grasa, el que tendrá como significado la existencia de más líquido de lo habitual producto de la contusión.

Tratamiento

Consiste en descomprimir la zona y dependiendo de la ubicación, en algunos casos, se hace necesario el uso de órtesis tipo bota, por ejemplo y trabajo de rehabilitación kinesiológica, pero también se puede hacer en agua, porque ayuda mucho a la musculatura debido a que el agua es un ambiente que permite un trabajo más global. Se recomienda, además, hacer actividad de tipo cardiovascular para mantener la capacidad física.

No hay un tratamiento específico en cuanto a la medicación, pues el uso de calcio, fosfonatos o alendronatos se puede usar en hombres y mujeres (que no sean pre menopáusicas).

El Edema Óseo se recupera en menos tiempo que la fractura. Una rotura de tibia por estrés, por ejemplo, se demora entre cuatro a seis meses para volver a entrenar y una reacción ósea por estrés puede demorarse tres a cuatro meses, pero antes de los dos es difícil que la persona haga algún tipo de actividad física con impacto.

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