Dieta sin gluten para una alimentación sana, ¿mito o realidad?

El gluten es una proteína que está presente fundamentalmente en el trigo, avena, cebada y centeno; compuesta por gliadinas y gluteninas, y que es capaz de producir una serie de desórdenes en el organismo, siendo la más grave, y conocida de ellas, la Enfermedad Celiaca (EC).

Quienes portan la EC tienen intolerancia total al gluten, lo que les produce un síndrome de malabsorción con serios problemas nutricionales, metabólicos y óseos, entre otros.

Existen muchos pacientes que, sin ser celiacos, tienen problemas con el gluten, lo que les causa:

-Inflamación crónica.
-Inicio de respuestas pro inflamatorias inmunes.
-Aumento de la permeabilidad intestinal.

Esto último, facilita la entrada de antígenos dietarios y microbianos a nuestro organismo, desencadenando reacciones inflamatorias.

Muchas veces la manifestación de este fenómeno es a través del tubo digestivo provocando:

-Dolor abdominal.
-Flatulencias.
-Meteorismo.
-Diarrea.

En otras ocasiones, las manifestaciones pueden ser extra digestivas, afectando fundamentalmente al aparato locomotor y sistema nervioso central.

¿Es mejor una dieta sin gluten?
Evidencia científica y sólida en animales de experimentación, ha demostrado que una dieta sin gluten produce importantes efectos metabólicos en el organismo, como vemos a continuación:

UNA DISMINUCIÓN:
*De la ganancia de peso con dietas isocalóricas.
*De la grasa corporal.
*De la producción de citoquinas por tejido adiposo.
*De la glicemia en ayunas.
*De la insulina basal.

UN AUMENTO:
*De la sensibilidad a la insulina.
*De la lipólisis.

El principal mecanismo para la producción de tales efectos mencionados, sería la estimulación de un grupo de receptores proteicos nucleares que actúan como factores de transcripción génica llamados PPAR, los que causarían efectos antiinflamatorios, disminución del estrés oxidativo y la apoptosis celular en órganos vitales como el riñón, el pulmón, y los sistemas nervioso central y digestivo.

El gluten forma parte importante dentro de la dieta habitual de los deportistas, pero éste puede ser reemplazado por alimentos de las mismas características nutricionales y que no lo contienen. Estos son: arroz, papa, quínoa, maíz, amaranto, tapioca.

Como sugerencia, recomendamos a los pacientes que sufren de problema digestivos recurrentes y que no tienen diagnóstico específico evaluar estas alternativas como causal de sus sintomatologías.