Por Dr. Marcelo Bianchi, ginecólogo, especialista en Climaterio y Menopausia de Clínica MEDS
Lo que una mujer haga entre los 50 y 70 años puede marcar la diferencia de cómo vivirá entre los 80 y 90.
Esta afirmación cobra cada vez más sentido si consideramos que, según el último censo, la proporción de mujeres en etapa postmenopáusica crece aceleradamente en nuestro país.
Estamos frente a un cambio demográfico profundo, que no solo representa un desafío en salud pública, sino también una gran oportunidad para poner el foco en el autocuidado y la prevención.
Adoptar hábitos saludables —como mantener un peso adecuado, dejar el tabaco, limitar el consumo de alcohol, realizar ejercicio de forma regular, controlar los niveles de glicemia e insulina, incorporar suplementos con respaldo científico y acceder a terapias hormonales de reemplazo seguras y personalizadas— puede marcar una diferencia significativa en cómo se vivirá el futuro.
En el Día Mundial de la Menopausia (18 de octubre), vale la pena reflexionar sobre cómo entendemos esta etapa.
Más que un cierre, la menopausia es una transición natural que marca el cese de la función ovárica y la disminución de estrógeno, una hormona clave para la salud ósea, cardiovascular, metabólica y emocional.
Lejos de representar el fin de la vida activa, la menopausia puede vivirse en plenitud y bienestar, siempre que se cuente con el conocimiento, la orientación médica y el acompañamiento adecuado.
Hablar abiertamente de esta etapa, derribar mitos y promover una mirada positiva y basada en evidencia, es parte de construir una nueva cultura de salud femenina.
Porque la nueva longevidad no solo se trata de vivir más años, sino de vivirlos mejor.
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