Cambio de hora y alteraciones del sueño

El encierro ha causado estar menos expuestos a la luz natural y más a la de las pantallas, produciendo que nuestro reloj biológico se atrase y la hormona del sueño se inhiba. 

 Este sábado 5 de septiembre comenzará el horario de verano, donde las personas deberán adelantar 60 minutos su reloj. Según especialistas, esta medida podría perjudicar aun más la calidad del sueño que tienen las personas producto de la pandemia.

La neuróloga de Clínica MEDS, Carolina Giadach explica que el cuerpo funciona con un “reloj interno”, que se sincroniza con factores externos como la luz, la actividad física y la alimentación, entre otros. Este “reloj” rige las funciones de sueño, pero también otras funciones como las intestinales, las hormonales y de otros órganos.

“El adecuado funcionamiento del reloj interno nos proporciona salud y su alteración puede generar desequilibrios que finalmente se traducen en enfermedades”, indica la especialista y agrega que por esto es importante mantener este reloj interno “equilibrado” y tomar algunas medidas cuando factores externos, tales como el cambio de hora, pueden afectar su adecuado funcionamiento.

La cuarentena ha tenido un gran impacto en el sueño de niños y adultos. Esto se debe al cambio de rutinas, menor actividad física, mayor uso de pantallas, mayor estrés, cambio en los horarios de trabajo, estudio y distintos patrones de alimentación, entre otros. Todo esto ha influido en el sueño de niños y adultos, por lo que el cambio de horario podría afectar aún más la adecuada calidad y cantidad de sueño.

Es por esto, que la neuróloga de Clínica MEDS recomienda hacer intervenciones los días previos enfocadas en cambiar los horarios de este reloj de manera gradual y disminuyendo los efectos de un cambio brusco, por ejemplo, evitar las siestas, acostarse 15 a 30 minutos antes y adelantar los horarios de alimentación y actividad física también unos 15 a 30 minutos, ya que todas las funciones están coordinadas y relacionadas.

Además, agrega que es importante evitar la actividad física vigorosa previo al horario de acostarse y realizar actividad física regular, con luz diurna. “También es importante evitar el consumo de bebidas y alimentos estimulantes cómo café, té y chocolate 4 horas antes de dormir, y realizar actividades relajantes, evitar exposición a pantallas y luz una hora antes de dormir”, indica.

La doctora recalca que hay que estar atento a los cambios que pueden surgir en los niños y consultar con un especialista si observa que no duerme bien y anda más irritado, en caso de que la falta de sueño afecte la dinámica familiar y no permita el correcto descanso nocturno de los padres o hermanos; cuando haya otros signos asociados al problema de sueño, por ejemplo, roncar frecuentemente, respiración dificultosa en el sueño, dolor de cabeza al despertar en la mañana, importante somnolencia diurna, entre otros.

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