Asma inducido por ejercicio (AIE)

El asma inducido por ejercicio, corresponde a una obstrucción aguda y reversible de las vías aéreas respiratorias precipitada por el ejercicio.

Definición

El asma bronquial es una enfermedad caracterizada por una respuesta exagerada de la tráquea y los bronquios a diferentes estímulos, y que se manifiesta por un estrechamiento de la vía aérea que cambia en severidad espontáneamente o como resultado de una terapia. El asma inducido por ejercicio, corresponde entonces a una obstrucción aguda y reversible de las vías aéreas respiratorias precipitada por el ejercicio. Se presenta en el 70-90% de los pacientes asmáticos, 35-40% de los pacientes que presentan rinitis alérgica y en un 12-15% de la población general.

¿Por qué se produce?

Existen 2 teorías que intentan explicar la etiología del cuadro:

  1. Teoría hiperosomolar: la mayor ventilación durante el ejercicio, especialmente en condiciones frías y con aire seco provocan la deshidratación de la mucosa de la vía aérea, generando la obstrucción bronquial.
  2. Teoría termal: en un inicio, al realizar ejercicio, existiría un enfriamiento de la mucosa de la vía aérea favoreciendo la broncoconstricción. Luego del esfuerzo se produce un recalentamiento a nivel de la mucosa, lo que causa un aumento en el riego sanguíneo de la misma, ayudando a que se de nuevamente la obstrucción bronquial.

¿En qué deporte se produce con mayor frecuencia?

Lo más habitual es que se produzca en deportes realizados en ambientes fríos como el del esquí, o en lugares muy contaminados y con exceso de polen. Se presenta con mayor frecuencia en deportes en los que las exigencias de ventilación son altas como: ciclismo, carreras de fondo, fútbol, rugby, etc.

Síntomas

El cuadro clínico del AIE se asemeja al de una crisis asmática, por tanto se presenta con síntomas como los de tos seca, sonido silbante durante la respiración (sibilancias), sensación de dolor u opresión toráxica y dificultad para respirar. Además, se manifiesta generalmente dentro de los primeros 15 minutos, luego de comenzado el ejercicio, y suele tener una recuperación espontánea post-esfuerzo después de los 20 minutos y la hora y media de terminada la actividad.

Diagnóstico

Debido a su mayor prevalencia en pacientes asmáticos y con antecedentes de rinitis alérgica, es importante tener en cuenta éstas patologías al momento de comenzar el estudio.

La sospecha es clínica cuando el paciente presenta episodios de dificultad respiratoria, tos y respiración sibilante frente a esfuerzos físicos importantes, que suelen ceder al reposo de manera espontánea o con la utilización de inhaladores.

El diagnóstico específico se hace con un Test de provocación con ejercicio. Éste consiste en ejercitar al paciente en una trotadora o bicicleta a intensidades crecientes. Al mismo tiempo, mediante espirometría, se van midiendo ciertas capacidades pulmonares y, cuando el volumen espiratorio forzado del primer segundo (VEF1) cae en un 15% con respecto de su espirometría basal, se realiza el diagnóstico y se detiene la prueba.

Tratamiento

El tratamiento considera principalmente el uso de medicación administrada de manera inhalatoria, el cual tiene como objetivo dilatar los bronquios y disminuir la inflamación de la vía aérea que caracteriza a éste cuadro. Entre ellos están los B agonistas de acción larga y corta, los corticoides inhalados, las cromonas, antileucotrienos, etc.

Prevención

Existen diferentes maneras de prevenir el AIE, entre ellas:

  • Preferir realizar ejercicios a intervalos.
  • Procurar ejercitarse en zonas de aire húmedo y caliente.
  • Evitar zonas muy contaminadas.
  • Evitar zonas con exceso de polen.
  • Privilegiar la respiración nasal.
  • Realizar un calentamiento prolongado y progresivo.

Es importante recalcar que un paciente asmático bien tratado no tiene limitaciones en la práctica del ejercicio y el deporte, ya que con el tratamiento adecuado, puede llegar a tolerar y beneficiarse con cualquier tipo de entrenamiento, llegando a los niveles más altos de rendimiento deportivo.