Artrosis de Rodilla

Esta lesión generalmente es una consecuencia de los deportes de impacto como el fútbol o runners, por lo que se recomienda usar la indumentaria adecuada que ayudará a prevenir el desgaste del cartílago.

Definición

Artrosis es la pérdida del cartílago de la superficie articular y que lleva a la exposición del hueso subcondral.

El cartílago es un tejido que se forma durante el embrión y cubre las zonas del hueso que articulan con otro, denominándose superficies articulares, éstas son muy lisas, lo que agregado a que la articulación siempre contiene una pequeña cantidad de líquido sinovial, permiten que el coeficiente de fricción sea mínimo y no se produzca desgaste de estas superficies articulares.

La rodilla es una articulación que involucra tres huesos: el Fémur, la Tibia y la Patela o Rótula, lo que la divide en tres compartimentos: Femorotibial Medial, Lateral y Patelofemoral. En la artrosis de rodilla se pueden involucrar uno, dos o los tres compartimentos.

Se denomina Osteocondritis a lesiones localizadas del cartílago, que van desde un reblandecimiento (Grado I), pasando por Grietas y Fasciculaciones, llegando al Grado 4 en que se produce exposición ósea (Artrosis). El término Condromalacia se guarda a la Osteocondritis, que se produce en la superficie articular de la Rótula.

¿Por qué se produce?

Hay dos grandes causas:

En primer lugar aquella que se produce por la edad y factores genéticos, afectando a varias articulaciones simultáneas, principalmente en aquellas que son de carga y en las pequeñas como las de las manos y los pies, lo que se denomina Enfermedad Artrósica. La Rodilla es una de las primeras en comprometerse y habitualmente involucra los tres compartimentos en forma simultánea.

Por otro lado existen las Artrosis Secundarias que provienen del desgaste producido por alguna alteración estructural. Estas alteraciones estructurales pueden ser Biomecánicas o Post-Traumáticas.

Se denominan Biomecánicas a aquellas producidas por una alteración anatómica de la distribución de las cargas de la articulación, por ejemplo cuando un paciente presenta un Genu Varo, en que el ángulo formado entre el muslo y la pierna a nivel de la rodilla es abierto a medial, lo cual lleva a que el eje mecánico de carga sea mayor en el compartimento femorotibial medial provocando un mayor desgaste en ese lado de la rodilla, lesionando el cartílago progresivamente hasta llegar a una artrosis del compartimento medial.

Las Post-Traumáticas son aquellas en que el desgaste es provocado por la alteración de la congruencia articular, es decir que las superficies que contacten tengan una relación perfecta, roturas meniscales que forman un flap, como una lengüeta, van a interponerse en el movimiento de la rodilla, provocando un roce anormal y por consiguiente un desgaste acelerado de la superficie articular. Las fracturas que comprometan la superficie articular y no queden perfectamente reducidas, colocadas en su posición original, producirán un desgaste anormal y llevarán a una artrosis.

Deportes en que más se produce

Los deportes que más producen daño a la rodilla son aquellos de impacto, especialmente de contacto y que involucran rotaciones y flexiones repetitivas. Se destacan el fútbol, artes marciales y runners, entre otros. Cabe destacar que los deportes competitivos de elite generan gran daño de los cartílagos de la rodilla.

Síntomas

Habitualmente las molestias son al iniciar la actividad de la marcha, al pararse después de un largo rato sentado o al bajarse de la cama. También se presentan molestias progresivas durante las actividades de la vida diaria, con o sin aumento de volumen, pero que van limitando la capacidad funcional.

Otro síntoma es la limitación de la movilidad, se restringe la movilidad en sus rangos máximos y hay aumento de volumen después de hacer una actividad física mayor.

Diagnóstico

Va a depender de la etapa. El diagnóstico radiográfico en general es más tardío, o sea, cuando ya uno ve en imágenes radiográficas esclerosis (mayor condensación de calcio, por lo que la radiografía se ve más blanca), osteofitos (prominencias óseas que tratan de aumentar la superficie de contacto) o quistes subcondrales, habitualmente ya es una artrosis más avanzada.

La etapas precoces se diagnostican con imagen por Resonancia Magnética, en la cual se puede ver la lesión del cartílago, ya sea localizada como una Osteocondritis o Difusa en las Artrosis Tricompartamentales.

Tratamiento

Puede ser Médico-Kinésico o Quirúrgico.

En los casos en que hay una artrosis difusa sin una causa corregible quirúrgicamente, los pacientes podrán hacerse un tratamiento médico que incluye el uso de antiinflamatorios a largo plazo, fortalecimiento de la musculatura, que de alguna manera es un amortiguador, el uso de medicamentos fortalecedores del cartílago, tales como la Glucosamina o el Ácido Hialurónico, que es un lubricante que se coloca dentro de la rodilla.

Cuando hay una artrosis de un compartimento, la cual se encuentra asociada a una secuela traumática o deformación, se puede hacer cirugía, especialmente si son pacientes jóvenes, corrigiendo las alteraciones del eje mecánico con alguna osteotomía femoral o tibial, o por otro lado alguna corrección de la posición de la rótula.

En general eliminar o suprimir absolutamente la actividad física es algo que debe analizarse caso a caso. Claramente los deportes de impacto o de contacto en los pacientes con artrosis van a generar mayores problemas, pero también hay que evaluar cuál es la importancia que tiene el deporte en ese paciente.

Entonces lo primero que se debe tratar de mejorar son las condiciones y calidad de vida, de alguna manera regular que el deporte que practique sea de menor demanda.

La solución quirúrgica definitiva para una artrosis es el recambio protésico, que va a permitir eliminar el dolor y mantener un cierto grado de movilidad. Desde ese punto de vista, la persona puede realizar cierto grado de actividad física como jugar golf, natación, bicicleta, entre otros.

Recuperación

Generalmente si se realiza un tratamiento médico se da un plazo de dos o tres meses para ver si realmente el fortalecimiento muscular y los medicamentos generan un alivio. En el caso que ocurra lo contrario hay que pensar en alguna conducta quirúrgica. La cirugía protésica tiene una recuperación relativamente lenta, en el primer mes se usan bastones los que se dejan en forma gradual y recién alrededor de los tres meses vuelven a una vida normal, el retorno a la actividad física se logra alrededor de los cuatro meses.

Rehabilitación Kinésica

1.- Fase I postoperatoria inmediata (día 1 a 10)

Objetivos: Lograr la contracción activa del músculo cuádriceps, lograr marcha independiente y segura (control isométrico), lograr extensión pasiva de la rodilla a 0 grados, lograr flexión de rodilla mínimo de 90 grados y controlar inflamación, edema y sangramiento

  • Día 1 a 2 Ejercicios: Flexo-extensión de tobillo con pierna elevada para bombeo de edema, ejercicios de extensión pasiva de rodilla, electroestimulación de cuádriceps, elevación de pierna con rodilla extendida, fortalecimiento de cuádriceps, elongaciones suaves de isquiotibiales.
  • Día 4 a 10 Ejercicios: Flexo-extensión de tobillo con pierna elevada para bombeo de edema, extensión pasiva de rodilla enfatizando en la extensión completa, flexión activa-asistida de rodilla, elevaciones de la pierna con rodilla extendida, abducción y aducción de cadera.

2.- Fase II del movimiento (semana 2-6)

Objetivos: Mejorar el rango de movimiento, aumentar la fuerza y resistencia muscular, lograr la estabilidad dinámica articular, disminuir el edema y la inflamación, establecer el retorno a las actividades funcionales y mejorar el estado general de la salud.

  • Semana 2-4 Ejercicios: Fortalecimiento de cuádriceps, ejercicios de extensión de rodilla con rango de 0-90 grados, elevación de pierna con rodilla extendida, abducción y aducción de cadera, fortalecimiento de isquiotibiales, minisentadillas e inicio de programa de rehabilitación en piscina, entre otros.

3.- Fase III intermedia (semana 5-12)

Objetivos: Aumentar fuerza y resistencia, control excéntrico y concéntrico de la extremidad, entrenamiento cardiovascular, desarrollar actividades funcionales.

  • Semana 5-10 Ejercicios: Continuar realizando todos los ejercicios enumerados en la fase II, inicio de un programa de caminata progresivo, inicio de programa de resistencia en la piscina, progresar a fortalecimiento de extremidad inferior completa, volver a las actividades funcionales y enfatizar en el control excéntrico y concéntrico de la rodilla.

4.- Fase IV de actividad avanzada (semana 10-26)

Objetivos: Seleccionar a los pacientes capacitados para que vuelvan a un nivel funcional avanzado (deportes recreacionales), mantener y mejorar la fuerza y resistencia de la extremidad inferior, retornar al estilo de vida normal.

Ejercicios: Continuar realizando el programa de mantención, fortalecimiento de cuádriceps, elevaciones de miembro inferior con rodilla extendida, aducción y abducción de cadera, minisentadillas, subir peldaños de lado, ejercicios con carga en maquina según sea tolerado, elongaciones con extensión de rodilla a 0° y con flexión de esta a 105°, inicio gradual de la realización de deportes: golf, tenis, natación, bicicleta.

Prevención

En general se puede prevenir. El impacto, la mala musculatura, el sobrepeso y la falta de actividad física son factores que empeoran el pronóstico, por lo tanto si se eliminan se estará previniendo la artrosis.

Además siempre hay que hacer deportes con la indumentaria adecuada, como zapatillas que tengan algún sistema de amortiguación, realizarlo en superficies más blandas como arcilla o pasto, medidas que van a contribuir a que el daño y desgaste sea menor.