Actividad física e Hipertensión

La hipertensión arterial es el factor de riesgo más prevalente siendo la primera causa de mortalidad en todo el mundo. Gran parte de las muertes ocasionadas por infarto agudo del miocardio y accidente vascular encefálico son causadas por esta condición.

Por Sandra Mahecha Matsudo, Médico Deportólogo Clínica MEDS

El estilo de vida juega un papel importante en la prevención de la hipertensión arterial como también en su control y la prevención de complicaciones una vez que se ha diagnosticado la hipertensión (HTA). Dentro de los hábitos del estilo de vida que contribuyen para controlar los valores de presión arterial, está el nivel de actividad física diario de la persona. La inactividad física es un factor de riesgo importante para el desarrollo de la HTA y de enfermedades cardiovasculares y metabólicas asociadas a la HTA.

Por otro lado, la actividad física regular es una herramienta fundamental en la prevención primaria de la hipertensión arterial así como en el tratamiento y control de los pacientes hipertensos disminuyendo la mortalidad en hasta 30%.

Beneficios de la actividad física en la presión arterial

Los efectos benéficos de la actividad física (AF) se ven en todos los grados de HTA y la AF está indicada, en general, para todos los pacientes hipertensos con o sin terapia medicamentosa como complemento esencial al tratamiento. Los mecanismos por los cuales el ejercicio disminuye la presión arterial aún no están totalmente claros pero pueden ser explicados por disminución en los niveles plasmáticos de norepinefrina, aumento en los niveles circulantes de sustancias vasodilatadoras, disminución de la hiperinsulinemia y alteración en la función renal.

Los beneficios de la actividad física regular en la hipertensión arterial pueden ser explicados por diversos mecanismos:

Cardiovasculares: mejora la frecuencia cardiaca, el gasto cardiaco, la resistencia vascular periférica, el volumen plasmático y la densidad capilar. Mejora las respuestas vasculares estimulando la vasodilatación mediada por la secreción del óxido nítrico y aumentando la función endotelial. Además el ejercicio promueve, a lo largo del tiempo, adaptaciones estructurales en los vasos sanguíneos que aumentan su longitud y su diámetro así como la angiogénesis (formación de nuevos vasos sanguíneos).

Composición corporal: mejora la masa muscular y disminuye la grasa corporal subcutánea y la grasa intraabdominal.

Adaptaciones Neurohormonales: puede disminuir la actividad del sistema renina-angiotensina, disminuye la actividad del sistema nervioso simpático, y actúa contra la hiperinsulinemia y resistencia a la insulina del paciente mejorando la sensibilidad a la insulina y los niveles de glicemia. También ejerce efectos anti inflamatorios.

Disminuye el estrés oxidativo asociado a la patogénesis de la HTA.

Comportamiento: disminuye el estrés, ansiedad y mejora el patrón de sueño

Además, el ejercicio tiene potentes efectos cardioprotectores por tener un efecto anti arterioesclerosis (mejorando el perfil lipídico del colesterol total, triglicéridos, LDL y HDL), anti trombótico (previniendo la formación de coágulos y trombos), anti isquémico (evitando isquemia e infarto del miocardio y accidente vascular encefálico), y anti arrítmico (minimizando arritmias del corazón).

En general, las personas que tienen un hábito de actividad física regular y un buen nivel de condicionamiento físico disminuyen el riesgo de hipertensión arterial en especial hombres de raza blanca.

El ejercicio aeróbico, como caminar, pedalear, trotar, correr o nadar después de algunos meses de ser realizado regularmente, disminuye la presión arterial en personas con presión arterial normal y con hipertensión arterial, igual en hombres y mujeres y en adultos jóvenes como en adultos mayores.

La actividad física reduce la presión arterial sistólica y diastólica en el paciente con HTA de 5 a 7 mmHg y en la persona con presión arterial normal de 3 a 5 mmHg.

También se sabe que el ejercicio de fortalecimiento muscular tiene efecto benéfico y disminuye la presión arterial de normotensos e hipertensos e inclusive pacientes con HTA que tienen mejor fuerza muscular, presentan menor riesgo de mortalidad prematura.

Recomendaciones de actividad física en el paciente con Hipertensión 

Las recomendaciones de actividad física para la salud del paciente con diagnóstico de hipertensión arterial son las mismas para la población en general y ellos deben cumplir al menos 30 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada, como caminar, de forma continua (en una única sesión) o acumulada (dos sesiones de 15 minutos o 3 sesiones de 10 minutos). Pacientes con hipertensión controlada y sin complicaciones cardiovasculares o renales pueden competir pero deben ser tratadas, evaluadas y monitorizadas de cerca.

Las actividades físicas o ejercicios aeróbicos y los ejercicios de resistencia/fortalecimiento muscular son un complemento en la prevención, tratamiento y control de la HTA. El profesional que acompaña el programa de ejercicio debe siempre verificar que el paciente esté medicado y clínicamente controlado.

Algunas recomendaciones generales con los pacientes hipertensos son:

  • Perder peso si esta con exceso de peso u obesidad
  • Limitar la ingesta de alcohol
  • Reducir la ingesta de sal (retirar el salero de la mesa)
  • Dejar de fumar
  • Comer 5 porciones diarias de frutas y vegetales
  • Disminuir consumo de alimentos ricos en grasas saturadas y colesterol
  • Comenzar la actividad física de forma gradual y aumentar progresivamente la frecuencia, duración y/o intensidad de acuerdo a los objetivos, el nivel de actividad física inicial y el estado de condicionamiento físico.
  • No realizar ejercicio físico si la presión arterial sistólica está en valores >160 mmHg y la diastólica >100 mmHg.
  • Pacientes con HTA grave o no controlada deben pasar primero por una evaluación médica.
  • Algunos medicamentos pueden alterar los valores de la presiona arterial después del ejercicio, los niveles de glicemia, la frecuencia cardiaca durante el ejercicio, la hidratación y la tolerancia al calor.
  • Durante ejercicios con pesos debe evitarse la maniobra de Valsalva (apnea inspiratoria).
  • Ejercicios con pesos deben ser con cargas leves a moderadas (en especial en pacientes con lesión de retina o riñón), y evitar los ejercicios de tipo isométrico.
  • Evitar actividades en ambientes calientes y húmedos.
  • Mantener una adecuada hidratación durante el ejercicio en especial en pacientes que toman diuréticos
  • Cuidado con el riesgo de sangrado en pacientes que toman antiagregantes plaquetarios y anticoagulantes
  • Suspender inmediatamente el ejercicio ante síntomas como disnea, fatiga, mareo, alteraciones gastrointestinales, sincope, angina, opresión precordial.
  • El ejercicio debe ser evitado en las crisis aguadas de hipertensión arterial pero nunca debe ser suspendido siempre y cuando el paciente mantenga un adecuado control y acompañamiento médico.
  • La actividad física moderada y el ejercicio de fuerza muscular regulares son benéficos y ayudan a mejor la salud y calidad de vida y disminuir la mortalidad del paciente con hipertensión arterial.