
Como jugadora amateur de golf, Pilates me ha ayudado mucho para mejorar mi juego. El golf es como una montaña rusa emocional, los puntos altos son éxtasis puro y los bajos están llenos de desesperación e ira, por lo tanto es muy importante estar relajado. Para eso inicio mi rutina con unas cuantas respiraciones, inhalando y exhalando. Esto me ayuda a encontrar mi ritmo, reprimir ciertas emociones y lograr concentrarme en mi juego, creando una conexión mente-cuerpo.
La más mínima tensión en un grupo muscular, puede afectar drásticamente el swig, para ello Pilates me ha ayudado también a tener una buena alineación del cuerpo, el cual me permite iniciar el golpe manteniendo un buen equilibrio.
También me ha permitido a la vez lograr una muy buena elongación de mi cuerpo, con lo cual, más que fuerza me permite tener más potencia en cada golpe, con la elongación a la vez, he logrado tener una buena rotación de hombros y caderas con una coordinación adecuada. Pilates me ha ayudado a fortalecer la columna, uno de los grandes dolores que aquejan hoy en día a los golfistas.
La práctica regular de esta disciplina me ha ayudado a corregir desequilibrios musculares, me ha hecho más fuerte y ha reducido el riesgo de lesiones.