Importancia del calzado al correr.
Zapatos y zapatillas tienen un denominador común: deben ser cómodos y responder a la amortiguación que se necesita en la pisada.
Los pies son nuestra primera aproximación a la superficie, pero pocas veces se les da la importancia que poseen ni menos se les cuida como corresponde, salvo cuando duelen. Y para que sigan siendo buenos compañeros, es vital preocuparse de calzarlos con un zapato adecuado, pues incluso no hay simetría en los pies de cada uno de nosotros.
Por eso los expertos recomiendan no dejarse llevar por la moda ni el diseño, sino que por la búsqueda de la comodidad, la salud y la conservación de los pies en un buen estado.
Para Mercedes Schmitt, kinesióloga de Clínica MEDS, sostiene que "en un grupo de personas de sexo, altura, composición corporal y edad distintos hay un sinnúmero de diferencias en los pies, lo que significa que el calzado es individual. El zapato tiene que ser cómodo y flexible, no debe generar roces o heridas y debe ser posible agregarle plantillas a medida".
Claves para elegir zapatillas
A la hora de conversar acerca de las variables que es necesario tomar en cuenta a la hora de elegir calzado deportivo, el doctor Julio Botello, traumatólogo y especialista en Medicina Deportiva de Clínica MEDS, afirma que "la zapatilla tiene que ser como un guante, que se debe adaptar a uno, y no al revés".
Tras recalcar que es falso que con el tiempo la zapatilla vaya a ceder, el especialista destaca que "al margen de la publicidad o si s bonita, debe ser cómoda y adaptarse bien al pie", e insiste en que para elegir una zapatilla es preciso darse un tiempo para probarla. "Hay que caminar, permanecer sentado, pararse, frenar bruscamente, trotar; tratar de reproducir los gestos o acciones que se hacen en el deporte que se vaya a practicar; eso también es clave", expresa el traumatólogo.
Otro factor a considerar, a juicio del especialista en Medicina Deportiva, es el tipo de clima donde se está desarrollando la actividad física. Añade que donde hace mucho calor, se prefieren materiales más livianos, porosos y donde pueda salir fácilmente la transpiración desde la zapatilla, mientras que en los climas húmedos o muy fríos se va a preferir una que permita conservar el calor.
Tras indicar que ese sistema está dado por distintos tejidos del cuerpo, como la grasa plantar, los cojinetes plantares, el tejido muscular, el tejido cartilaginoso, el tejido de los meniscos, la columna vertebral y en el que también se incluye el movimiento de las articulaciones, el doctor botello comenta que "en eso se basan estudios y corrientes nuevas para señalar que la mejor forma de trotar descalzo en superficies como la tierra, pero muchas veces eso es impracticable", relata.
Al respecto, manifiesta que por ello algunas investigaciones recomiendan que se escoja una zapatilla que no sea tan blanda, ni tampoco tan alta en el talón, ya que la altura en el calzado produce inestabilidad y, en consecuencia, un mayor impacto en el afán del deportista de pisar con mayor fuerza para evitar ese desequilibrio. "Si uno ve las zapatillas utilizadas para correr maratones, éstas son más bien delgadas, no muy blandas y tienen suelas más bajas. La desventaja de este tipo de calzado es que dura menos y hay que irlos cambiando. De ahí la importancia que la tecnología saque materiales resistentes", sostiene el profesional de Clínica MEDS.
En este contexto, agrega que hay estudios que se refieren al precio de las zapatillas y cuyos resultados, sorprendentemente, señalan que un mayor precio del calzado deportivo no necesariamente significa mayor beneficio en la disminución del impacto. "Muy por el contrario, hay veces en que zapatillas más baratas tienen mejores resultados en cuanto a la disminución del impacto cuando éstas son medidas mediante instrumentos especiales", indica el traumatólogo de clínica MEDS, refiriéndose a investigaciones publicadas por el doctor Robbins.
A tomar en Cuenta
En un niño, pruébele ambos zapatos y hágalo caminar. Si nota alguna incomodidad, no son los adecuados. No basta con que sean de su medida, sino que deben generar la sensación de que camina descalzo.
El calzado deportivo es el que más se aproxima al ideal, pues es flexible, delgado, y de suela gruesa, además de poseer propiedades de amortiguación y ventilación adecuadas.
El calzado debe permitir ventilación; contar con un contrafuerte trasero de altura adecuada para no dañar o presionar el tendón de Aquiles y que posea zonas laterales que no generen molestias en los tobillos y tener plantillas que absorban la transpiración y se amolden a las curvaturas de la planta.
En los adultos, el calzado para hombres y mujeres debe permitirle al pie expandirse dentro de él para no comprimirlo y permitir un correcto funcionamiento mecánico.
Los adultos mayores tienden a presentar edema en los pies, por lo que un zapato más ancho es indicado en ellos. Y como van perdiendo estabilidad con los años, un contorno fuerte es fundamental.