Esta patología se presenta generalmente en jóvenes y puede ser detonante de una artrosis de rodilla.
Causas I Síntomas I Tratamiento I Prevención
Su causa aún no está bien determinada, pero se conocen algunos factores que podrían influir en su origen como son los eventos traumáticos, la genética, la edad, enfermedades metabólicas o trastornos circulatorios.
Comúnmente se produce dolor difuso en la rodilla asociado a la actividad deportiva, que en etapas más avanzadas se focaliza en el lado interno o externo de la articulación. A esto se suma un aumento de volumen generalizado por la presencia de "derrame", que es líquido intraaricular producido por la inflamación.
En algunas oportunidades se genera un "bloqueo" debido a que estos fragmentos de cartílago se interponen en la articulación imposibilitando la flexión.
El diagnóstico se realiza principalmente con radiografías de rodilla, ya que con algunas proyecciones especiales basta. Además, es necesario realizar una resonancia nuclear magnética, examen que servirá para definir la etapa de la enfermedad y el tipo de tratamiento que se seguirá.
El tratamiento de esta patología es muy amplio. La gran mayoría de las veces en una etapa precoz del desarrollo de la enfermedad basta con la descarga, la cual se realiza con dos bastones sin apoyo de la extremidad por un período que puede variar de 4 a 12 semanas.
La resonancia nuclear magnética tiene gran valor a la hora de la decisión del tratamiento quirúrgico. Existen algunos parámetros que pueden declarar este fragmento osteocartilaginoso como "inestable". En este punto del tratamiento se realiza una artroscopía (video cámara intraauricular), que tiene como fin fijar este fragmento con unos tornillos o tarugos bioabsorvibles (en el tiempo se van degradando, sin necesidad de su extracción posterior).
Ahora bien, si el diagnóstico es más tardío el tratamiento va consistir en la extracción del fragmento y el manejo lecho (lugar de donde proviene este fragmento osteocartilaginoso), que puede consistir en realizar perforaciones para dejar una "costra" sangrante, que contiene células totipotenciales que formarían una cobertura de un símil osteocartilaginoso. En otras ocasiones podría ser necesario extraer de la misma rodilla un fragmento de medida similar al daño, de una zona de menor demanda, que no produzca alteraciones y posicionarlo en el lugar del déficit osteocartilaginoso.
El período de recuperación varía entre 2 a 4 meses durante el cual en una primera etapa se mantiene sin apoyo de la extremidad, sumado a un tratamiento kinésico que tendría como función disminuir la hipotrofia muscular y aumentar la movilidad de la extremidad afectada, en conjunto al manejo del dolor, para luego realizar un reintegro a la actividad deportiva .
Al desconocer el origen de esta patología la prevención se torna muy difícil, pero la consulta precoz frente a un dolor de rodilla tras la actividad, puede ser de gran ayuda en el tratamiento oportuno de esta patología obteniendo buenos resultados.