Búsqueda de Lesiones y Enfermedades

Lesiones y Enfermedades > Artículo: Ligamento Cruzado Anterior >

Lesiones y Enfermedades

Ligamento Cruzado Anterior

El LCA es un ligamento que parte desde la zona anterior de la tibia y va en forma oblicua, ubicándose en la zona posterior del cóndilo femoral lateral. Tiene dos fascículos, que se denominan anterolateral y posteromedial.

Autores: Mansilla, Gonzalo, Azar Saba, Camilo
Especialidades: Imagenología, Exámenes, Traumatología y Ortopedia
Sub especialidades: Rodilla

Centro Médico MEDS

Síntomas I Tratamiento I Técnica Quirúrgica I Rehabilitación

De las cuatro lesiones intra articulares de rodilla más frecuentes, las lesiones de Ligamento Cruzado Anterior (LCA) es la segunda en importancia detrás del esguince medial y afecta entre un 4 y 5 por ciento de la población que practica fútbol. Este tipo de lesión se da con mayor frecuencia en gente joven y cuyas edades fluctúan entre los 16 y 35-40 años.
 
Pantalla Completa

Cirugía del Ligamento Cruzado Anterior

Describe cómo se realiza una construcción del Ligamento Cruzado Anterior



Definición

El LCA es un ligamento que parte desde la zona anterior de la tibia y va en forma oblicua, ubicándose en la zona posterior del cóndilo femoral lateral. Tiene dos fascículos, que se denominan anteromedial y posterolateral. Estos dos forman en conjunto una unidad que es el ligamento cruzado y que tiene básicamente dos funciones:

Evita el desplazamiento anterior de la tibia en relación al fémur y apoya la estabilidad de rotación de la rodilla. El fascículo anteromedial es el estabilizador de la traslación anterior de la tibia y el posterolateral es el estabilizador rotacional. El conjunto entre ambos permite la función que tiene el LCA.

Mecanismo de Rotura

Habitualmente hay una mezcla de situaciones que llevan a la rotura del LCA. Un cambio brusco en la dirección de la rodilla al desacelerar bruscamente, por ejemplo al caer y apoyar mal la extremidad después de un salto, o bien al pararse bruscamente después de correr.
Las mujeres tienen una mayor propensión a lesionarse el LCA dadas sus características anatómicas: mayor laxitud articular, pelvis más ancha que condiciona una rotación externa de la tibia, que es donde se aloja el LCA en la rodilla.
En ocasiones, el LCA presenta rupturas parciales, pero lo más frecuente es que se rompan ambos fascículos.

Síntomas

Cuando el paciente va corriendo y apoya de mala manera la pierna, sienten en ese momento que se gira la extremidad y se le produce un valgo de la rodilla, cargando todo su peso corporal sobre ésta. El paciente sentirá mucho dolor en ese instante y un ruido al interior de la articulación. La persona notará que la rodilla aumenta de volumen, y es porque el ligamento comienza a sangrar y tiene incapacidad de manejar la pierna y se siente inestable. Hay dificultad para apoyar la extremidad lesionada y se puede presentar una limitación para doblarla y estirarla, ya sea por dolor, por una lesión asociada de los meniscos u otros factores.


En qué deporte se produce con mayor frecuencia

Lo más frecuente es que se rompa al hacer deportes de contacto (fútbol o rugby), especialmente cuando hay algún golpe directo sobre la rodilla o cuando esta se somete a un estrés excesivo que abre la articulación del lado de adentro. También puede romperse sin que recibas un golpe, con un simple giro (pivoteo, corte o cambio de dirección, como el es esquí alpino) con el pie anclado al piso o al saltar y caer mal (basquetbol-voleibol, por ejemplo).

Exámenes necesarios para el diagnostico

Tras la anamnesis respectiva, el médico confirmará el diagnóstico de la rotura de LCA y la magnitud esta a través de una Resonancia Nuclear Magnética. El uso de radiografía nos puede ayudar a observar cuánto se subluxa hacia posterior en relación a la rodilla contra lateral sana.

Tratamiento

La mayoría de las veces se termina reconstruyendo el LCA, pero no siempre se opera, ya que dependerá de la condición clínica que tenga, de cuan estable se sienta la rodilla y del tipo de actividad deportiva que el paciente quiera seguir practicando. En quienes practican fútbol o deportes donde se precise saltar, correr, pararse o girar bruscamente, entre otras, deben someterse a una operación. La deficiencia crónica del LCA que desestabiliza la rodilla lesiona los meniscos y el cartílago articular en más de un 70% de los pacientes. Sin cirugía estos pacientes son incapaces de volver a su actividad deportiva debido a la inestabilidad de su rodilla.

¿Cuándo no se hace necesaria la operación? Cuando existe una edad avanzada y el nivel de actividad física del paciente es cada vez más bajo o cuando no existen lesiones asociadas (rotura de meniscos, otros ligamentos, cartílago, entre otros) y el afectado es sedentario.


Técnica Quirúrgica

Lo que se hace hoy en día es tratar de simular los puntos de inserción anatómica del ligamento. Hay claridad entorno a que la anatomía del LCA es distinta a lo que se creía hace 5 años. Hoy se sabe que los puntos de inserción, tanto en el fémur como en la tibia, tienen algún tipo de característica especial y lo que tratamos de hacer a través de la operación es reproducir esos dos fascículos. Se realiza una reconstrucción del LCA en banda única en los sitios de inserción anatómica del ligamento o se aplica la técnica de la doble banda. Todo dependerá de las condiciones del paciente, pero el protocolo más usado es el de la banda única.

Injertos para cirugía de LCA

Hay múltiples alternativas para reconstruir el ligamento dañado: el uso de autoinjerto, que son injertos de tendones del propio paciente o los aloinjertos, provenientes de cadáveres que son preparados y mantenidos en ciertas condiciones para ser utilizados con posterioridad. El ideal es usar el autoinjerto cuando se ha roto el LCA por primera vez. Este se obtiene de partes blandas y se pueden sacar de los isquiotibiales (tendones que van por la parte posterior del muslo) o se utiliza una parte pequeña de patela, del tendón patelar y un pequeño trozo de la tibia. Esta técnica se conoce como: hueso-tendón-hueso.


Fases de Rehabilitación

Semanas 1 y 2:

El objetivo en estas primeras dos semanas tras la operación a la que fue sometido el paciente, busca disminuir el dolor e inflamación a través de fisioterapia, masoterapia, acompañado de krioterapia (hielo). Se trabajará en flexión de rodilla hasta 90 grados, extensión completa, con descarga de peso en forma parcial. En esta fase es muy importante la educación del paciente, donde uno pueda aclarar las dudas que se le presenten en torno a su rehabilitación y dejar instrucciones para el hogar

Semanas 2 a 6:

Tras disminuir el dolor e inflamación de la rodilla, el trabajo estará centrado en mejorar la musculatura del cuadriceps, se comenzará con trabajo en bicicleta, de propiocepción y cadena cinemática cerrada.

Semanas 6 a 10:

Se irá progresando en el trabajo de las semanas anteriores y ya puede ser factible comenzar con trabajo excéntrico de cuadriceps, acompañado de actividades funcionales, y tender a conseguir rangos articulares normales. Ya puede comenzar el paciente a trotar a la semana diez.

Semanas 12 a 16:

Se continua con un trabajo concéntrico de cuadriceps, y ya se puede comenzar a reproducir algunos gestos propios del deporte que pueda realizar el paciente.

Al cuarto mes de rehabilitación se debe realizar una evaluación isokinetica para determinar la simetría con respecto a la otra pierna y la relación existente entre cuadriceps e isquiotibiales del mismo lado. Esto facilitará la elaboración de las pautas de trabajo a seguir.

Si el paciente practica fútbol, por ejemplo, en el quinto mes se debe comenzar trabajo y actividades en cancha en forma progresiva sin oponentes. A grandes rasgos se debe pasar de actividades lineales, como trote, ascensiones a cambios de dirección con y sin balón, frenos y arranques, pases a distintas distancias, saltos y por ultimo remates.

Al sexto mes, si se cumplen los objetivos planteados y existe una musculatura adecuada el paciente puede comenzar a entrenar en forma normal hasta alcanzar una condicion atletica acorde con la práctica deportiva.

Es importante destacar que los protocolos son solo guías, pues la rehabilitación va a variar de acuerdo a cada paciente y en este caso a la técnica ocupada en la reparación del ligamento cruzado.


Recuperación

Post Operatorio
El período de rehabilitación para que la persona pueda regresar a jugar fútbol, va entre los 6 meses y un año. Esto dependerá de algunas condiciones de normalidad del rango de movilidad de la rodilla, de una evaluación de las extremidades inferiores, con una evaluación isosinética, que demuestre que no hay una diferencia mayor de un 5 a 10 por ciento entre la pierna operada y la que está sana. La operación puede durar entre una y dos horas.

El post operatorio indica 24 a 48 hrs en la clínica u hospital y luego comenzar a realizar un trabajo kinésico suave al día siguiente de ser operado.


Esta información es de carácter general e informativa y en ningún caso se puede entender como un consejo sobre tratamiento específico alguno, ninguno de estas indicaciones puede usarse sin previa indicación médica. Consulte siempre a su médico.
Este documento fue revisado en: 05-11-2012
Mostrar barra de usuario