El uso de calzado poco adecuado, algunas enfermedades neurológicas y factores genéticos son algunas de las causas de estas lesiones.
Este tipo de problema es extremadamente frecuente. Las deformidades más habituales son el dedo en martillo, el dedo en garra y el dedo mazo. Se las asocia con el uso de calzado estrecho, uso de tacos, traumatismos, algunas enfermedades neurológicas y factores genéticos o familiares. 
Los síntomas varían desde molestias ocasionales con calzado muy estrecho, a dolor habitual o en la práctica deportiva e incluso heridas en los dedos.
Su diagnostico se realiza principalmente mediante una historia detallada y examen físico, los exámenes son un complemento. Los exámenes que más comúnmente se solicitan son la radiografía de pie en carga y ocasionalmente otros como la electromiografía cuando uno sospecha una causa neurológica.
El tratamiento depende de la gravedad de la deformidad, que a su vez depende del grado de deformidad, de si ésta se corrige o no con algunas maniobras que realiza el traumatólogo y de los síntomas.
En los casos leves suele bastar con plantillas específicas y corrección de calzado. Los protectores de dedos también pueden ayudar en esta etapa.
En los casos más severos se requiere cirugía, la que va a depender de cada caso. Se realizan cirugías sobre partes blandas, como las tenotomías, las transferencias de tendones o bien cirugías sobre el hueso.
Por último un caso especial corresponde a la deformidad en los pies neurológicos, en estos casos se tendrá que tratar la enfermedad en su conjunto.
Hoy, la mayoría de los pacientes pueden caminar desde el primer día de la cirugía, pero con uso de calzado especial durante tres o cuatro semanas. Se trata de reposo relativo, donde el paciente camina pero distancias cortas. Es muy importante un control estricto durante este primer período.
Se puede prevenir usando calzado amplio y disminuyendo el uso de zapatos con taco y terminados en punta, aunque mucha gente no usa este tipo de calzado e igual presenta la deformidad.