La principal característica de esta patología es la falta de capacidad para mantener la atención en un aspecto específico y se sabe que un 5 por ciento de los adultos la sufre.
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Corresponde a un cuadro clínico caracterizado por la falta de concentración o más bien falta de la capacidad para mantener la atención en un aspecto específico, el que puede ser algo cognitivo o algún asunto físico. Antiguamente no se sabía que existía esta patología en adultos, siempre se pensó que era exclusiva de los niños, y ya en la última década se han hecho muchas investigaciones respecto al déficit atencional en adultos.
Basado en investigaciones recientes, se plantea la presencia de un desbalance de los neurotransmisores a nivel cerebral. Una de las teorías más importantes es que habría un déficit de dopamina y de noradrenalina, que son los principales neurotransmisores o sustancias con las cuales se comunican las neuronas y son las encargadas de mantener un buen estado de vigilia, pero también de tener la capacidad de concentrarse en un punto específico. Se puede decir que es un déficit o desbalance químico cerebral.

Es eminentemente clínico, es decir, basado en los síntomas y signos de cada paciente. Es importante considerar que se supone que al menos un 5 por ciento de los adultos presenta déficit atencional, muchas veces subdiagnosticado, por lo tanto es importante sospecharlo. Otra forma por las cuales consultan los pacientes es por un mal rendimiento laboral o en la universidad, también porque empezaron a asociarse a un cuadro ansioso depresivo y no se sabe realmente qué fue primero: si el déficit atencional que llevó a un cuadro depresivo o viceversa.
Por otra parte cuando se evalúa a una persona es importante hacer un buen examen neurológico, porque podría haber otros cuadros neurológicos que se asocian al déficit atencional. En esos casos se pueden hacer estudios de imágenes cerebrales o un electroencefalograma que ayuda mucho a descartar diagnósticos diferenciales como epilepsia o narcolepsia, entre otros, por lo tanto la evaluación neurológica detallada es lo que nos va a comandar, pero el diagnóstico es clínico.

Es importante tratar de controlar las cosas que agravan el déficit atencional, una de las más importantes son los trastornos del sueño, porque se ha demostrado que la privación de sueño disminuye la capacidad de enfocarnos en algo específico, por lo tanto para prevenirlo hay que tratar de tener una buena higiene de sueño y como parte del tratamiento es fundamental que las personas duerman de manera apropiada. Además, se han probado una serie de fármacos que están destinados a ordenar el desbalance de neurotransmisores a nivel cerebral, tratando de mantener la concentración.
No se puede olvidar que una de las cosas que aumenta mucho la concentración y el rendimiento intelectual es el deporte. Está absolutamente demostrado que el deporte aeróbico facilita específicamente la posibilidad de secreción de endorfinas que permiten concentración y por otro lado se ha demostrado que deportes específicos como las artes marciales o aquellos que requieren un alto grado de disciplina permiten mantener un orden y llevar a la persona a tener un mayor control de impulsos.
Es bastante buena, ya que una vez realizado el diagnóstico se puede iniciar la educación a nuestros pacientes, estrategias destinadas a corregir y prevenir las condiciones agravantes y, en los casos necesarios, comenzar con tratamiento farmacológico, el que dentro de la primera o segunda semana ya arrojará resultados satisfactorios.
Una de las prevenciones más importantes que se puede hacer es mantener una buena higiene de sueño, durmiendo las horas necesarias de sueño nocturno acorde a la edad. También es altamente recomendable hacer deporte, evitar el consumo de sustancias de abuso como cafeína, alcohol, drogas o fármacos automedicados.