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Lesiones y Enfermedades

Autores: Azar Saba, Camilo
Especialidades: Traumatología y Ortopedia, Kinesiología
Sub especialidades: Rodilla

Centro Médico MEDS

Síntomas I Tratamiento I Generadores de Condromalacia I Rehabilitación Kinésica I Tips

Definición

La condromalacia rotuliana o patelar Se refiere al desgaste del cartílago o tejido blando que protege la articulación. Se da mayormente entre quienes practican fútbol, basquetbol, ciclismo, tenis y running, entre otros deportes.

Cabe consignar que el cartílago es el mejor amortiguador que tenemos en nuestras articulaciones y esa es su función. El 90% está compuesto de agua y el resto es célula. La gracia del cartílago es que  soporta la energía de los impactos en todas las articulaciones, ya sea extremidad inferior o superior.

Lesión Condral

Estaremos en presencia de una condromalacia cuando existe una alteración de la estructura del cartílago. En palabras simples es cuando el cartílago deja de tener una estructura lisa y de color blanco, pasando a tener una superficie rugosa, pudiendo incluso, llegar al extremo de perder parte del cartílago, quedando expuesto el hueso.



Sabemos que la rótula o patela es un pequeño hueso que se encuentra enfrente de la rodilla y que reposa en la parte baja del fémur (principal hueso estructural y de soporte del muslo), formando parte de una articulación indispensable para que el ser humano sea capaz de correr, saltar, caminar o agacharse.

Sin embargo, en ocasiones el movimiento de la patela no es el correcto, de modo que no se encuentra completamente centrada, generando roces importantes que alteran al cartílago, volviéndolo más delgado e irregular, incluso con fisuras y roturas.

Dicha anormalidad se traduce en que la rodilla genere sonidos y chasquidos al efectuar determinadas actividades, como subir o bajar escaleras, caminar o agacharse pero, ante todo, produce molestias, como sensación de flexión limitada y dolor.

Esta condición anormal es llamada condromalacia patelofemoral y puede afectar al paciente en distintos grados de intensidad.

Se coincide en señalar que los grupos más vulnerables son los atletas, principalmente corredores, personas sometidas a mucho estrés y carga de trabajo, pues imprimen tensión anormal a las rodillas, así como adultos mayores, debido a que sus articulaciones se resienten con mayor facilidad y llegan a presentar problemas de artritis (inflamación del tejido articular) o artrosis (desgaste o destrucción del cartílago).

 

Síntomas

Si bien los síntomas son variables, ya que se encuentran íntimamente relacionados al grado de daño que sufre el cartílago, los más comunes son:

Dolor en la región anterior de la rodilla, que puede ser muy intenso y empeora después de estar sentado durante mucho tiempo, al subir escaleras o al arrodillarse.

Sensibilidad en la articulación y percepción de rozamiento o fricción cuando se extiende la pierna.

En ocasiones se percibe un chasquido o "crujido" en la región, aún sin apoyarse en el piso.

Lamentablemente y a pesar del dolor que ocasiona, suele ocurrir que gente decide no recibir tratamiento, tal vez por creer que se trata de una condición pasajera o intrascendente, de modo que el desgaste del cartílago continúa y puede derivar en una artrosis, que en casos complejos termina en una intervención quirúrgica, como el reemplazo total de rodilla. Uso de imágenes.

La toma de imágenes es fundamental para conocer el alcance del daño generado en la articulación y resulta necesario recurrir, por ejemplo, a la realización de Resonancia nuclear magnética.



Tratamiento

La gran mayoría de las veces cuando detectamos una condromalacia inicial (daño superficial del cartílago), tomamos medidas correctivas de la causa que está provocando la condromalacia. Si se está en una fase muy avanzada y existe una destrucción mayor del cartílago y exposición ósea, se hace necesaria una intervención quirúrgica.

Cuando existe una condromalacia avanzada y existe exposición ósea, lo habitual es que se tengan que estabilizar todos los bordes de la lesión y después, dependiendo de la edad del paciente y la condición deportiva que éste tenga, se puede realizar lo que llamamos microfracturas. Esto permitirá que migren hacia la zona de la lesión, desde la profundidad del hueso, células madres que son capaces de volver a generar un fibrocartílago o que se puede realizar un transporte ortocondral.

La condromalacia leve es factible de recuperar con trabajo kinésico, además de uso de ciertos medicamentos. Cuando la lesión es más profunda y el cartílago no tiene capacidad regenerativa, hay que estimular esa capacidad a través del uso de la cirugía.

Generadores de Condromalacia

Aunque se concuerda en señalar que la condromalacia se debe al debilitamiento del cartílago de la rodilla, hay causas específicas que pueden acelerar su presencia, por ejemplo:

Golpes muy fuertes, como ocurre durante una caída sobre la rodilla flexionada, cuando hay impacto accidental contra un mueble o a consecuencia de accidente automovilístico.

Desgaste por uso excesivo, sobre todo al efectuar actividades deportivas que demandan uso intensivo de la articulación; no en balde, este padecimiento también es conocido como "rodilla de corredor".

Adoptar una forma de caminar que lastima a las rodillas. Este problema tiene su origen tanto por problemas en la anatomía del pie o piernas, como por el uso de tacones altos; por ello se considera que las mujeres están más expuestas que los hombres.

También se ha observado que los pacientes que previamente han sufrido una dislocación o fractura en la rodilla tienen más probabilidades de padecer esta condición.




Rehabilitación Kinésica

El primer paso a desarrollar es restringir y producir el cese de la actividad que está provocando el problema. Por ejemplo, evitar subir escaleras o realizar la flexión de las rodillas, dejar momentáneamente de hacer el deporte que está practicando y que puede estar favoreciendo que esta lesión siga produciéndose.

Primera Fase

Comenzaremos con un tratamiento conservador, evitando todas las actividades que produzcan un aumento del daño en el cartílago, además de disminuir el dolor.

Segunda fase

En una segunda fase de rehabilitación actuamos sobre aquellos factores en los cuales podemos incidir dentro de la terapia, por ejemplo, la fuerza del cuadriceps, que está en directa relación con el alineamiento de la rotula con respecto al fémur. Se realizará un trabajo de fortalecimiento con un ejercicio que se denomina contracción isométrica, sin flexión de rodilla. Es posible trabajar con un cierto grado de flexión, pero dependerá de que la rótula o la zona dañada, no esté en contacto con el fémur (por ejemplo con una contracción en 60 grados).

Es sumamente importante una pauta general de elongación muscular, para disminuir la compresión de la rotula con respecto al fémur. A este trabajo se agregará un control motor, toda vez que en muchas ocasiones la condromalacia se debe al bajo control motor que tiene la persona. Por ejemplo, al hacer una flexión de rodilla al subir una escalera, es posible que este movimiento se realice con una rotación de cadera o produciendo un giro de la rodilla hacia adentro. Esto es muy importante corregirlo.

A estos puntos antes mencionados, se suma un trabajo de fisioterapia con ultrasonido y electroterapia, pero sin perder el foco, cuyo eje de rehabilitación es corregir las causas que están originando la condromalacia, y con un fuerte énfasis en fortalecer el músculo cuadriceps, además de cumplir con pautas de elongación y entrenar el balance y control motor.

Tips

Evite flexión y extensión de rodilla en carga (posiciones de cuclillas, de rodillas, etc).

Evite el ascenso y descenso repetido de escaleras.

Modere u orientar la práctica deportiva (corregir gestos deportivos)

Esta información es de carácter general e informativa y en ningún caso se puede entender como un consejo sobre tratamiento específico alguno, ninguno de estas indicaciones puede usarse sin previa indicación médica. Consulte siempre a su médico.
Este documento fue revisado en: 13-10-2011
Categorías: Rodilla, Lesiones
Etiquetas: rodilla, condromalacia rotuliana
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